I. EL MOBILIARIO Y SUS TIPOS (siglos XV-XVI)

0.6. EL MOBILIARIO Y SUS TIPOS (siglos XV-XVI)

La movilidad de la vida, característica de la Edad Media, influyó poderosamente en el tipo de muebles necesarios. De hecho, la palabra francesa mueble y la colectiva mobiliario significaron originariamente “móvil” y géneros transportables (objetos movibles en una vivienda: plata, tapices, muebles, joyas, utensilios de cocina, etc.). Se llamaban así porque solían acompañar a su propietario allí donde fuera éste. Viajar con el mobiliario “a cuestas” perduró hasta bien entrado el siglo XVIII. El mobiliario era, por lo general, escaso y poco diversificado, no existiendo unidad alguna en la disposición general de una habitación. La austeridad es la constante en los interiores medievales (predomina el espacio, no el mobiliario). Los tapices, verdaderos artículos de lujo, jugaban un papel importante en la decoración, proporcionando colorido y un ambiente cálido. En las viviendas importantes solían existir más de un aparador, simple mueble escalonado que se colocaba en la sala o cámara y se utilizaba para exponer la vajilla de la familia, como podemos observar en pinturas de la época. En el siglo XVII alcanzará unas llamativas proporciones. Entre los muebles, el más común y típico medieval es el arca y sus variantes (cofre, arquilla, arqueta, arcón… según sus dimensiones). Las sillas son raras (más corrientes los taburetes y los bancos) y más un signo de autoridad que un objeto pensado para estar cómodo. Poco frecuentes son también los armarios. Las camas eran grandes, con dosel y cortinajes o colgaduras para lograr cierta intimidad; el cabecero se alzaba hasta el dosel.

6.1. Estrado e interiores

6.2. La estructura de bastidor, los materiales y la decoración

6.3. Arcas, arcones y derivados (arquibancos, cajas de novias y arquetas mudéjares)

6.4. La silla de caderas

6.5. Camas