Francisco Merino. Cruz patriarcal de la Catedral de Sevilla. Hacia 1587. Sevilla. Plata dorada y esmaltes en oro.

Francisco Merino. Cruz patriarcal de la Catedral de Sevilla. Hacia 1587. Sevilla. Plata dorada y esmaltes en oro.

33.

Las cruces patriarcales se caracterizan por tener un doble brazo transversal de largo distinto, además de unas proporciones algo mayores que las demás cruces. Correspondían estas piezas a templos con la denominación de patriarcales, y su tamaño y complicación estructural eran un símbolo de la mayor importancia de la iglesia a la que pertenecían.

Desde un punto de vista artístico, esta cruz se considera la precursora de las del siglo XVII. Su novedad principal reside en la sencillez y geometría de su diseño, del que ha desaparecido toda la profusa ornamentación de los modelos anteriores.
Efectivamente, Merino presenta un tipo geométricamente estricto que comienza con el perfil rectilíneo de los brazos y remata en los salientes semicirculares de los brazos. El predominio de los perfiles y formas elementales se complementa con las superficies planas de los brazos y con el despliegue arquitectónico del nudo. La obra carece de cualquier adorno que no sea la figuración escultórica o algún elemento aislado como los resaltos en los brazos y los óvalos que irían esmaltados. De esta manera se ve reforzada la elemental pureza de líneas y formas.
Pero quizá lo más novedoso –por la modernidad de su arquitectura– sea el nudo, constituido por un templete circular doble, cubierto con cúpula y rodeado en ambos pisos por columnas pareadas. Los espacios entre columnas están ocupados por nichos con figuras y rematados por frontones triangulares y semicirculares, lo que evidencia su inspiración en la cúpula de San Pedro del Vaticano.