2. El estrado en la pintura española

2.

La costumbre de las mujeres españolas llamaba poderosamente la atención de los extranjeros de visita en España. Así, la marquesa de Villars, que permaneció en España con su marido, embajador del rey de Francia, entre 1679 y 1681, refiere en sus cartas que aunque “hay muchas almohadas y cojines, [las mujeres] no los quieren, prefiriendo sentarse sobre las piernas”. Los hombres, por el contrario, tomaban asiento en sillas y taburetes, separados del estrado de las mujeres mediante una barandilla de madera.

 Pedro Berruguete (ha. 1450-antes de 1504), Los pretendientes de la Virgen, ha. 1500. Paredes de Nava, Parroquia de Santa Eulalia
Una característica representación del estrado, con la tarima, la alfombra y los almohadones y las doncellas sentadas sobre ellos, cosiendo.

 Francisco de Zurbarán (1598-1664), La Virgen Niña en éxtasis, 1630. Nueva York, Metropolitan Museum of Art
Típica representación de la Virgen Niña cosiendo, con su cestillo y almohadón de bordar; es visible el borde de la tarima que identifica el espacio como un estrado.

 F. Navarro. San Juan de Dios predica a las prostitutas. Hacia 1650, cobre, talla dulce. Madrid. B.N.
Las mujeres aparecen sentadas sobre una alfombra

 Juan García de Miranda (1677-1749), La educación de Santa Teresa. Madrid, Museo del Prado
Pintado en época posterior, el cuadro evoca la época de Santa Teresa de Jesús, y reconstruye un estrado donde varias mujeres sentadas sobre una esterilla bordan mientras escuchan una lectura.