Un fastuoso banquete medieval. Escena de banquete en una miniatura de La verdadera historia de Alejandro Magno. Principios del siglo XV.

Un fastuoso banquete medieval. Escena de banquete en una miniatura de La verdadera historia de Alejandro Magno. Principios del siglo XV.

14.

En la Edad Media, los banquetes eran un momento esencial de la vida social de las clases elevadas. Copiosos, concurridos, lujosos, amenizados con toda clase de diversiones, eran fiestas espléndidas en las que no sólo se comía en buena compañía, sino que también se escuchaba música, se asistía a representaciones teatrales y, sobre todo, se rendía pleitesía al anfitrión, que cuidaba de que cada detalle resaltara su estatus.
Toda ocasión era buena para celebrar un gran festín cortesano. Podía ser un acontecimiento político –una victoria militar, la llegada de un visitante ilustre, la entrada del rey en una ciudad–, una novedad familiar –una boda, un nacimiento o bautizo, pero también unos funerales–, o bien una de las diversas fiestas del calendario, como la Pascua, el Pentecostés o, por supuesto, la Navidad. Entonces se acomodaba una estancia amplia y bien ventilada, lejos del humo y el calor de la cocina. Podía ser la sala de gala del palacio, pero también un patio descubierto o un jardín en el que se colocaba una techumbre portátil; los banquetes incluso podían celebrarse al aire libre.
En la sala, los comensales se distribuían según una jerarquía preestablecida. El anfitrión se colocaba en una mesa exclusiva, más elevada que las demás, cubierta por un dosel e iluminada especialmente. A ambos lados de esta mesa se situaban las de los invitados, de modo que los de mayor estatus estuvieran más próximos al anfitrión. Todos ellos solían sentarse únicamente a un lado del tablero, en bancos cubiertos con cojines o tapetes, y la comida se servía de frente. Un mueble imprescindible de la estancia era el aparador (a la izquierda en esta ilustración).
La cubertería de la mesa medieval se limitaba a las cucharas y los cuchillos, puesto que el tenedor se generalizó siglos después. Aparte del potaje, para el que se usaba la cuchara, los comensales comían con las manos, aunque con arreglo a ciertas normas de decoro. Sobre la mesa se colocaban otros elementos: un salero, un recipiente en forma de nave, y las copas o vasos, que no eran individuales sino que se compartían.

Texto: http://www.nationalgeographic.com.es/historia/grandes-reportajes/banquetes-y-comilonas-en-la-edad-media_8852/2