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Historia del jardín

La naturaleza al servicio del arte

Tívoli. Villa d’Este

Construido por Pirro Ligorio con anterioridad al año 1573. Se trata de una creación del cardenal Ippolito II de Este, quien encargó su realización al arquitecto Pirro Ligorio. Está ubicado en una ladera pronunciada, que permite excelentes vistas sobre el jardín y sobre el paisaje quebrado circundante. En lo alto se sitúa el palacio, que posee terrazas en cada planta, desde las que poder gozar de la perspectiva. En la actualidad el crecimiento de los árboles impide la contemplación global del jardín desde estas terrazas, algo que viene sucediendo en otros jardines europeos desde el siglo XIX, como consecuencia de la influencia del jardín paisajista. El Jardín tiene una gran importancia en la historia del jardín europeo, ya que recoge las experiencias romanas del juego de las perspectivas proporcionado por las terrazas superpuestas, especialmente el modelo del templo de la Fortuna en Preneste, en cuya reconstrucción había trabajado Pirro Ligorio. De igual modo la unificación simbólica de todos los elementos del jardín en torno a un concepto es también precedente de muchos jardines europeos, como por ejemplo Vaux-le-Viconte, donde una monumental figura de Hércules descansando sobre la maza contempla desde una alta atalaya toda la perspectiva del jardín, asociándose también su figura con la de Nicolás Fouquet, propietario del jardín. El jardín está estructurado en dos zonas: una llana en la parte inferior y otra inclinada dispuesta en varias terrazas. Un eje axial, que parte de las terrazas del palacio, discurre por el centro de los jardines y unifica los distintos elementos. El jardín presenta hoy una imagen muy distinta a la original, que conocemos gracias a un grabado de E. Duperac, fechado en el año 1573. En la zona inferior se encontraba el Jardín de los Simples, conformado por una planta cuadrada con dos ejes que se cruzan en el centro, donde había un pabellón, que se repetía a menor escala en los cruces secundarios. Este jardín estaba plantado con plantas medicinales y flanqueado por dos laberintos en cada costado y por bosquetes. Sobre este jardín se construyeron tres grandes estanques, en cuyos extremos se erigieron tres fuentes: en un lado la Fuente del Órgano y en el opuesto la Fuente del Búho y la de Proserpina. Esta fuente tiene en el nicho central el grupo en estuco de Plutón y Proserpina. En la Fuente del Búho se encuentra en el ático el escudo del cardenal con un águila y flores de lis, soportado por dos ángeles, a los lados dos cariátides, y en la coronación una monumental águila con las alas explayadas entre dos lises. Estuvo decorada originalmente con varias estatuas de faunos y sátiros, dispuestos en los nichos laterales, hoy desaparecidos. En el centro hay un gran nicho que estuvo adornado con un mosaico, en el que aparecían racimos de uva y las manzanas de oro del Jardín de las Hespérides. La Fuente del Órgano está adornada con cuatro hermes realizados en mármol de travertino, y en el nicho central, donde hubo una copia de la Diana de Éfeso, un templete, detrás del cual se halla el órgano de agua, construido por Claude Venard siguiendo modelos de la Antigüedad descritos por Vitrubio. El inicio del concierto de pájaros se iniciaba con el sonido de una trompeta. En los nichos laterales hay dos estatuas de Apolo con la lira y Orfeo con la cítara. La fuente está coronada por el escudo y el águila del cardenal Alessandro d’Este, promotor de la obra. El espacio siguiente estaba ocupado por una huerta de frutales, sobre la que había un eje transversal denominado camino de los canales, en cuyos extremos se dispusieron otras dos fuentes: la Fuente de Tívoli y la Fuente de Roma. La Fuente de Tívoli se encuentra en la zona más alta del jardín, por lo que es un importante centro distribuidor de agua. Está formada por una conformación rocosa con grutas, en las que se encuentran dos figuras que representan a los ríos Aniene y Herculano. En el centro se halla la colosal figura de la Sibila Tiburtina junto a un niño, que puede representar a Melicerta, hijo de la ninfa Ino, y en lo alto el caballo Pegaso dando la patada en el suelo para hacer surgir la fuente Hipocrena, como hizo en el monte Parnaso. Desde la montaña surgen diversas cascadas de agua, que se vierten en el estanque oval, que hay delante. La Fuente de Roma es una síntesis de la Roma Antica con monumentos en minitura: una estatua de Roma, la loba capitolina con Rómulo y Remo, el río Tiber con una nave y un obelisco, y una maqueta de edificios de la antigüedad, entre los que pueden verse el Panteón, el Coliseo, las columnas de Trajano y Marco Aurelio, los arcos de Septimio Severo, Tito y Constantino, el acueducto de Claudio, y las puertas medievales de San Pablo y Flaminia. En el centro del gran eje transversal, formado por el camino de los canales se halla la Fuente del Dragón, situada ya en el comienzo de la zona más escarpada del jardín. Esta fuente era el centro simbólico del jardín, ya que tras ella había un nicho con la escultura de un Hércules con la maza, que representaba al propio cardenal, pues tras la figura de Hércules aparecía el escudo del cardenal. De este modo Hércules simbolizaba al cardenal, el dragón al vigilante del jardín, y los jardines de la Villa al Jardín de las Hespérides, con el que se relaciona. Otras dos esculturas situadas en nichos ubicados en el eje central ascendente incidían en la relación del cardenal con el héroe mitológico: Hércules en reposo, ubicado hoy en el Vaticano, y Hércules con una cierva y el niño Télefo. Desde esta alta posición el cardenal, como descendiente de Hércules, descansa tras finalizar la construcción del jardín, comparable en su belleza con el Jardín de las Hespérides. BIBLIOGRAFÍA RECOMENDADA: MASO, Bernardo B. dal (1978), The Villa DEste at Tivoli, Florence, Bonechi Edizioni. HANSMANN, Wilfried (1989), Jardines del Renacimiento y el Barroco, Madrid, Nerea. ENGE, Torsten Olaf y SCHRÖER, Carl Friedrich, (1992), Arquitectura de jardines en Europa 1450-1800. Desde los jardines de las villas del Renacimiento italiano hasta los jardines ingleses, Colonia, Benedikt Taschen. NUVOLARI, Francesco (1992), Il giardino storico allitaliana, Atti del convegno, Milano, Electa. ACKERMAN, James S. (1997), La villa Forma e ideología de la casa de campo, Madrid, Akal. FARIELLO, Francesco (2000), La arquitectura de los jardines, Madrid, Celeste. KLUCKERT, Ehrenfried (2000), Grandes jardines de Europa. De la Antigüedad hasta nuestros días, Colonia, Könemann. ANIBARRO, Miguel Angel (2002), La construcción del jardín clásico, Madrid, Ediciones Akal.