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Historia del jardín

La naturaleza al servicio del arte

Sintra. Quinta de Regaleira

Fue promovida entre 1904 y 1910 por Antonio Augusto Carvalho Monteiro (1848-1920) y diseñada por el arquitecto y escenógrafo italiano Luigi Manini (1848-1936). La historia actual de la Quinta de Regaleira comienza en el año 1892, cuando es adquirida por Antonio Augusto Carvalho Monteiro por 25.000 reales. Poco después encarga la realización de la urbanización del terreno al arquitecto y escenográfo italiano Luigi Manini (1848-1936), que había realizado varias obras en Portugal desde su llegada en el año 1876. Como sucedió en Barcelona con la colaboración entre Gaudí y Güell para la construcción del Parque Güell, también en Sintra la actuación conjunta del promotor de la obra con el arquitecto va a producir la realización de una obra maestra, en la que se mezclan el revival manuelino con el culto a la naturaleza y la creación de una mensaje críptico, esotérico e iniciático, emparentado con antiguas sociedades secretas, algunas de las cuales habían tenido su implantación en Sintra en plena Edad Media, como es el caso de la masonería templaria. No sabemos si Carvalho estuvo afiliado a alguna de esas sociedades secretas imperantes en la Europa del siglo XIX como la Masonería o los Rosacruces, aunque sí debió conocerlas, ya que el propio monarca lusitano Fernando II, constructor del Palacio de Pena, fue candidato al puesto de Gran Maestre de la Obediencia Masónica Gran Oriente Lusitano Unido. También se ha señalado la inspiración cristiana de Regaleira, aunque se trata de un cristianismo escatológico, relacionado con el fin del mundo. El estilo utilizado en algunas de las construcciones más importantes, el palacio y la capilla, tienen también su modelo más próximo en el Palacio Real de Pena, construido a partir de 1838 por Don Fernando. Luigi Manini contó con la colaboración del maestro Antonio Gonçalves, fundador de la Escuela libre de Artes y Diseño de Coimbra, junto con los escultores Joâo Machado, Rodrigo de Castro, Costa Mota y Antonio Gomes, que ya habían trabajado con anterioridad en el Palacio Hotel de Buçaco en Coimbra. Junto a ellos colaboraron también los escultores José da Fonseca y sus hermanos Luís y Julio. La envergadura de la obra, que suponía no solo la construcción del Palacio y la capilla, sino la transformación de toda la montaña, que fue incluso horadada para construir cuevas y lagos artificiales, fue muy importante. El Palacio es una grandiosa construcción realizada en piedra dentro de una estética neomanuelina predominante, donde se mezclan los muros almohadillados con una profusa decoración figurada, predominando los animales fantásticos junto con los temas propios del estilo: las cuerdas, los nudos, las lazadas, los capiteles, las gárgolas, los pináculos y la vegetación neorrenacentista, destacando el gran relieve de la Niña de las Palomas, situada bajo el gran balcón de la fachada oriental. Junto al palacio se halla la Capilla, consagrada a la Santísima Trinidad, que se halla cargada de esculturas religiosas y de símbolos. Orientada de este a oeste, en su fachada occidental destacan las esculturas de Santa Teresa y San Antonio de Padua en dos hornacinas situadas junto a la portada central, adornada con el tema de la Anunciación bajo la bendición del Padre Eterno. En su interior destacan la decoración con mosaicos polícromos provenientes de Venecia y las vidrieras traidas de Milán. La capilla cuenta también con una cripta, realizada con una gran austeridad inspirada en las ermitas de la orden del Temple. El pavimento está recubierto con mosaico ajedrezado en blanco y negro. Pero sin duda es el bosque circundante la verdadera maravilla de Regaleira, que llevó a la UNESCO a declararla Patrimonio de la Humanidad. La quinta fue visitada por Gil Vicente, que la llamó Paraíso Terrenal, y por Lord Byron, que la define como Glorioso Edén. Inspirado en el bosque sagrado del mundo clásico, que influyó poderosamente en la creación del sacro bosque de Bomarzo, se construye sobre una montaña cubierta por una tupida vegetación boscosa, que es necesario recorrer por caminos sinuosos ascendentes. El bosque se concibe como un museo o escenario al aire libre, donde se suceden los caminos curvilíneos, las terrazas, los miradores, las escaleras, los bancos, las grutas y las construcciones acastilladas. El recorrido presenta una gran unidad y tiene una clara intención iniciática. Dentro de los elementos paganos pueden destacarse en la zona inferior la terraza de los dioses, donde se alinean una serie de esculturas clasicistas de dioses del mundo antiguo, la Casa Egipcia con los ibis, y el Lago Mayor con la Fuente de la Abundancia y la Gruta de Leda. La segunda etapa, de naturaleza cristiana, empieza en el Pozo Mayor, una especie de torre construida en las entrañas de la tierra, adornada con una gran galería en espiral, al final de la cual se halla la cruz templaria junto a una estrella de ocho puntas, emblema heráldico de Carvalho Monteiro, y que continua hasta lo alto hasta llegar a la Luz, terminando en la cripta y en la capilla de inspiración masónica-templaria, dedicada a la Santísima Trinidad. Más adelante se hallan la Torre de Regaleira, símbolo de la vigilancia y de la meditación, la Terrraza Celeste, construidas ambas dentro de la estética del castillo medieval, la Gruta de Oriente, la Fuente de la Abundancia, el Portal de los Guardianes, inspirado en los monstruos guardianes de puertas y de accesos a cuevas y jardines, la Terraza de los Mundos Celestes, y la Gruta de la Virgen. Una vez que hemos llegado al final, situado en lo alto de la montaña, una vez que hemos logrado el conocimiento de lo oculto y estamos ya iniciados, ya podemos bajar y salir al mundo exterior. BIBLIOGRAFÍA PEREIRA, Denise, Geada, Eduardo, Rodil, Joâo Anes, José Manuel,(1998) Quinta da Regaleira, Fundaçao Cultursintra.