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Historia del jardín

La naturaleza al servicio del arte

Sevilla. Reales Alcázares

Los orígenes del Real Alcázar de Sevilla se encuentran en la época del emirato de Abd al-Rahman II, cuando se realiza una primera construcción militar, transformada en la época del califato en residencia del gobernador o Dar al-Imara. En la época taifa, cuando Sevilla estaba gobernada por los Banu Abbad, se llevó a cabo una importante ampliación con la construcción del palacio de Al-qars al-Mubarak o Alcázar Bendito o de la Bendición. Este conjunto palaciego estaba formado por una zona privada organizada en torno a un patio, ocupado con posterioridad por el Jardín Almohade de la Casa de Contratación, y por un sector público. Este palacio sería habitado por el famoso rey poeta Al-Mutamid. En el siglo XII, época Almohade, el conjunto palaciego sufre importantes transformaciones. El palacio se enriquece con nuevos patios, de los que se han conservado dos: el patio de la Casa de Contratación (estudiado en otro archivo) y el Patio del Yeso, perteneciente al palacio del mismo nombre. Tiene planta cuadrada, con estanque en el centro y galerías en sus lados mayores. El frente meridional tiene una galería porticada organizada en tres módulos: el central está formado por un arco apuntado de lambrequines con sendos paños de sebka en las enjutas o albanegas, y los laterales por una triple arquería lobulada con paños de sebka apoyados en dos columnas con capiteles califales. La galería da paso a una sala rectangular con alcobas laterales. El testero septentrional tiene un esquema más sencillo, formado por tres arcos de herradura realizados en piedra. A partir de la conquista cristiana de Sevilla, el alcázar pasaría a convertirse en residencia habitual de los reyes, y a pesar de que algunos monarcas, como Pedro I, sintieron un gran aprecio por la cultura andalusí, los palacios sufrieron importantes transformaciones llevadas a cabo dentro de la tradición de la arquitectura palaciega hispanomusulmana: lo más novedoso lo vamos a encontrar en la apertura del palacio hacia las huertas interiores, siguiendo las modas que impusieron en España los nuevos reyes de la Casa de Austria. Las primeras noticias de los nuevos jardines corresponden al año 1543, cuando se transforma la primitiva Huerta de la Alcoba, llamada así por la qubba musulmana allí existente. Aprovechando esta construcción Juan Hernández construyó el Jardín del mismo nombre y el pabellón de Carlos V. A partir de esta fecha se inicia la construcción de los primeros jardines, iniciándose con los que están adosados al palacio. Son cinco jardines, cuya disposición apoyada en la arquitectura y organizada de forma yuxtapuesta e independiente tiene una gran deuda con los jardines hispanomusulmanes, por lo que representan el modelo más antiguo de la jardinería tradicional española, donde ya aparecen algunos elementos renacentistas, como las esculturas mitológicas, las perspectivas axiales y las arquitecturas clásicas. En el extremo oriental se sitúa el denominado Jardín del Estanque, formado por un estanque cuadrado con la fuente de Mercurio situada en el centro y realizada en broce en el año 1577 por Diego Pesquera y Bartolomé Morel. Los frentes están adornados por cenadores y galerías. El frente principal está ocupado por un arco de triunfo de aparejo rústico, cuyos nichos están decorados con pinturas murales alusivas al río Guadalquivir y a Neptuno, que simbolizaban el desarrollo comercial de Sevilla facilitado por el hecho de que el río fuera convertido en el puerto de América. A continuación y en un nivel inferior se ubica el Jardín de la Danza,organizado en dos terrazas. La primera está presidida por dos columnas que originalmente estaban coronadas por las esculturas de una ménade y un sileno. La segunda terraza está centrada por una fuente rebajada de azulejo, de inspiración andaluza. Un arco abierto en un muro permite el acceso al Jardín de Troya que también posee en el centro una fuente rebajada gallonada, que se cree obra musulmana del siglo X, apareciendo en uno de sus lados una galería rústica, realizada hacia 1606 por el arquitecto milanés Vermondo Resta. A continuación y siguiendo el mismo eje se disponen el Jardín de Galera, el de las Flores o de la Gruta Vieja y el del Príncipe, que poseen las mismas características que los anteriores. Posiblemente el elemento más destacado sea la gruta fuente situada en el costado occidental del Jardín de las Flores, que a comienzos del siglo XVII fue reformada por Vermondo Resta. En su interior hay un busto del emperador Carlos V, recordando el Jardín del Rey en Aranjuez. En el año 1606 Vermondo Resta fue nombrado maestro mayor de los Reales Alcázares y Atarazanas. Este nombramiento va a suponer la creación del denominado Jardín de las Damas, realizado ya dentro de los principios estéticos del jardín renacentista de inspiración italiana. Está formado por un gran rectángulo estructurado en ocho cuadros alrededor de un eje central, señalado en las encrucijadas por dos fuentes bajas en los lados y por la monumental fuente de Neptuno de inspiración bolognesca. Estos cuadros estaban originalmente adornados con setos recortados de temas heráldicos y de los gigantes Hércules y Anteo. El frente principal está presidido por la galería del grutesco, en el centro de la cual se encuentra la Fuente de la Fama, formada por una gruta, un estanque y órganos hidráulicos. La Puerta de Hércules comunica el Jardín de las Damas con el Jardín del Laberinto Viejo, en cuyo centro se encuentra el estanque del Monte Parnaso, que estuvo originalmente adornado con esculturas de Apolo, Pegaso y las musas. En el costado meridional de los jardines históricos se encuentran el Jardín de la Alcoba y el Cenador del León. El Jardín de la Alcoba esta presidido por el pabellón de Carlos V, realizado entre 1543 y 1546 por Juan Hernández, maestro mayor del Alcázar. Se trata de una construcción cetralizada de planta cuadrada, rodeada en sus cuatro lados por una galería porticada y cubierta por una techumbre de madera adornada con casetones. En su interior destacan el pavimento y los zócalos de azulejos, así como la fuente situada en el centro. El Cenador del León es un pabellón realizado en el siglo XVII por Diego Martín de Orejuela, con una fuente en forma de un león, que vierte el agua en un estanque rodeado por una barandilla de hierro. Fuera de la cerca que rodea estos jardines se encuentran los Jardines realizados en los siglos XIX y XX: el Laberinto nuevo, trazado en 1914, el Jardín Inglés, el Jardín de los Poetas y el Jardín del Retiro. BIBLIOGRAFÍA RECOMENDADA HERNÁNDEZ NÚÑEZ, Juan Carlos y MORALES, Alfredo J., El Real Alcázar de Sevilla, Sevilla, Scala Publishers. RABANAL YUS, Aurora (1989), Jardines del Renacimiento y el Barroco en España, en Jardines del Renacimiento y el Barroco, Madrid, Nerea, págs. 325-408. AÑÓN, Carmen, LUENGO, Mónica y LUENGO, Ana (1995), Jardines artísticos de España, Madrid, Espasa Calpe. BAENA SÁNCHEZ, María Reyes, Los jardines del Alcázar de Sevilla entre los siglos XVIII y XIX, Diputación Provincial de Sevilla. ose (2001), Paseo por las fuentes del Alcázar de Sevilla, Fundación Aparejadores, Sevilla.