Menú

Historia del jardín

La naturaleza al servicio del arte

París – Isla de Francia. Parque Monceau

Se trata de un jardín romántico, que el duque de Chartres encarga su creación en 1778 al escritor Louis Carrogis, llamado Carmontelle, que diseña un jardín inglés, estilo que estaba entonces de moda en Europa. El propio Carmontelle en su texto Jardin de Monceau, prés de Paris (1779) dice que “No es un jardín inglés lo que se ha querido hacer en Monceau, sino lo que ha dicho la crítica, reunir en un solo jardín todos los tiempos y todos los lugares. Es una simple fantasía, el deseo de tener un jardín extraordinario, un puro divertimento, y no el deseo de imitar una nación haciendo jardines naturales…”. Sin embargo se puede decir que este jardín posee todos los elementos que caracterizan al jardín romántico inglés: el trazado irregular y paisajista, las ruinas de la Antigüedad, elementos del arte egipcio, las tumbas, las columnas rotas, las esculturas antiguas, una montaña artificial, una gruta encantada y un lago. Carmontelle, siguiendo el modelo de Louis XIV en Versalles, diseña un itinerario para realizar la visita al jardín. El ordenamiento paisajista fue realizado por el jardinero alemán Etickhausen combinando las irregularidades del terreno con las construcciones de Bernard Poyet, arquitecto del duque. Carmontelle crea un juego de perspectivas y un recorrido, que intenta sorprender al paseante. Afirma que es necesario saber atraer a los visitantes por la variedad de los elementos, sin que tenga que buscar en el campo lo que le falta en el jardín, la imagen de la libertad. Esta búsqueda de variedad llegaba al punto de disfrazar a los sirvientes con ropas exóticas y apropiadas a las distintas escenas representadas, y pasear animales. En uno de los grabados del libro, que se titula Tienda Tártara, se ve a un camello llevado por dos servidores vestidos de orientales. En 1787 el jardín sufre una reforma con la construcción de Pabellón de Chartres, obra de Claude-Nicolás Ledoux, que servía para oficinas. Se trata de un monóptero circular, rodeado con columnas de orden dórico. El piso alto servía al duque como belvedere. A partir de 1781 el jardinero escocés, Thomas Blaïkie, remodela el jardín con un diseño aún más inglés. A mediados del siglo XIX el parque pierde la mitad de su superficie, quedando del antiguo parque la zona en que se encuentran los elementos más importantes y significativos: la Naumaquia, que recuerda el Canopo de la Villa de Adriano en Tívoli, la Avenida de las Tumbas con la famosa pirámide que también recuerda la de Cayo Sestio en Roma, las puertas aisladas, las columnas clásicas rotas, y la montaña artificial con la gruta. Con las transformaciones hausmanianas se dota al parque con grandes verjas rematadas en oro, imitando el estilo del siglo XVIII. Gabriel Davioud (1824-1881) diseña en este momento el puente en piedra neorrenacentista para sustituir el puente chino desaparecido. La vegetación es también una parte importante del parque, pudiendo encontrar árboles europeos, americanos, asiáticos y africanos: araucarias, cedros, bananos de Abisinia, aroïdeo de la India, eucaliptos, palmeras y ágaves mexicanos. La Tercera República aportó al parque un gran número de monumentos dedicados a escritores y músicos, realizados con una estética académica: Maupasant, obra de Raoul Verlet (1897), Pailleron de Leopold Bernstamen (1906), Musset de Antonin Mercié (1906), etc. No lejos de la columnata se colocó un arco procedente del Ayuntamiento de Paris incendiado por la Comuna. “La ruina, tema frecuente en los jardines paisajistas del siglo XVIII, como motivo de meditación sobre el tiempo y la caída de los imperios, toma aquí un extraño significado, como si se hubiera querido recordar a los privilegiados de este barrio, que una revolución puede estar siempre latente”. BIBLIOGRAFÍA RECOMENDADA: JARRASÉ, Dominique (2002), Lart des jardins parisiens, Paris, Parigramme. CARMONTELLE, Louis Carrogis (1773), Jardin de Monceau, prés de Paris, Paris, Delafosse.