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Historia del jardín

La naturaleza al servicio del arte

París – Isla de Francia. Marly

Charles Le Brun parece haber sido el creador del programa iconográfico de Marly, inspirado en la obra de Ovidio Las Metamorfosis de los dioses. Le Brun confecciona un calendario pagano en el centro del cual el rey sol, a la manera de Apolo, regula el funcionamiento del universo. Sus precedentes se encuentran en el gran Parterre de Agua de Versalles. Igualmente evoca los bailes reales de los años sesenta, en los que el joven rey Louis XIV bailaba en medio de una corte alegórica. La elección del sitio y el diseño se atribuyen a Jules Hardouin-Mansart, que proyectó los edificios, los jardines y las fuentes con la ayuda de un amplio equipo de trabajo. La decoración pictórica de los edificios debió ser proyectada por Le Brun antes de la intervención de Mansart, diseñando una arquitectura parlante convertida en propaganda de la monarquía. Se ha señalado la posible inspiración de Marly en la Cartuja de Paris con el gran edificio claustral y las doce ermitas reservadas a la vida eremítica. El Palacio llama la atención por su originalidad en cuanto a la tradición arquitectónica francesa, ya que abandona la planta en U con todos los pabellones agrupados. El Pabellón Real está centrado en torno a un gran salón a la italiana decorado con pinturas al fresco, mármoles rojos y verdes, con combinaciones de oro y lapislázuli, y los dorados de los remates de las balaustradas. A partir del Pabellón Real se proyectaron alrededor del Jardín Central los pabellones de invitados, aislados y dispuestos a un lado y otro. En principio se proyectaron 24, relacionándolos con las horas del día, y con posterioridad 12, que fueron los que se construyeron, asociándolos con los doce meses del año y los doce signos del zodíaco. El Pabellón Real representaba el Pabellón del Sol. Situado sobre una terraza, señalaba el centro de los jardines, por el que pasaba el eje principal. El edificio es de inspiración italiana, con cuatro fachadas planas ornadas con pilastras, dos pisos iguales, balaustrada y portada rematada por un frontón recto. Varios episodios de la vida del sol estaban pintados en la base de las pilastras dobles: Apolo y su lira a la izquierda, y Apolo y Marsias a la derecha. En los dos medallones situados entre las pilastras se ve a Dafne convertida en laurel. Los frontones de cada fachada representan el carro de Apolo en las diversas horas del día: amanecer, mediodía, atardecer y anochecer. El frontón oriental nos presenta al dios sol saliendo de una nube y precedido por la Aurora coronada con flores y por un amor llevando una antorcha. Pabellones de invitados Una de las principales novedades de Marly es el abandono del plan masivo y su sustitución por edificios separados, de los que los principales eran doce pequeñas construcciones casi cúbicas -10,5 metros de lado por 11 de altura- construidas con el mismo diseño y encuadrando las terrazas del jardín bajo. Se dice que representaban los doce meses del año y los doce signos del zodíaco, aunque el número de doce sólo se completó al final. Estaban decorados con pinturas diseñadas por Le Brun sin un programa coherente: dioses romanos, alegorías y estaciones. A parte de estos edificios se construyeron una capilla, el edificio de la perspectiva, el edificio para albergar a los sirvientes, el antepatio y la sala de guardias, que formaban una plaza circular a un lado y otro del Palacio en los ejes menores y laterales. Jardines Es sobre todo a partir de 1695, cuando aparecen las primeras fuentes y bosquetes de la mano de Mansart. Se utiliza una estatua de cierto interés para hacerla el centro de una composición, siguiendo modelos versallescos. Así surgen la Fuente de Diana en torno a la Diana de Anselmo Flamen, el Anfiteatro de Mercurio, los Baños de Agripina, etc. Los Apartamentos Verdes se decoraron con un grupo de obras, que copiaban obras antiguas romanas. A partir de 1682 se lleva a cabo la construcción de la Máquina de Marly, con la que se superaban los 160 metros de desnivel con respecto al Sena. Catorce gigantescas ruedas subían el agua por un acueducto y la llevaban a tres grandes depósitos situados sobre un lugar que dominaba el parque de Marly. En 1699 se termina el Abrevadero y el Estanque con los tres surtidores. A ambos lados del muro frontal se encontraban los dos pegasos con las esculturas de la Fama y Mercurio, realizados por Coysevox. Ambos simbolizaban el poder del rey: Mercurio la prosperidad del comercio, el desarrollo de las artes y las letras, que corresponden a un buen gobierno, en el que se incluye la aceptación por Louis XIV de la corona de España para su hijo el duque de Anjou, escena que aparece en una alegoría que adorna el escudo que hay en tierra entre la cimera y la coraza; la Fama lanza a los cuatro vientos la gloria del rey con su trompeta, mientras que el olivo simboliza la paz traída a Europa. Tras el muro había un estanque de agua que se derramaba en la Gran Cascada, adornada con dos grupos escultóricos que representaban a los ríos de Francia: el Sena y el Marne, el Loira y el Loiret, obras de Nicolas Coustou y Corneille Van Cleve, y Anselmo Flamen y Simon Hurtrelle. El gran espejo de agua central será adornado a partir de 1699 con otras figuras mitológicas: Vertumno, dios de las estaciones, llevando en una mano la máscara de la vieja con la que sedujo a Pomona, diosa de los frutos; Apolo dispuesto a coger a Dafne; Baco coronando a Ariadna; Zéfiro, el viento benefactor, y Flora, diosa de las flores y de los jardines. La terraza del Palacio fue decorada con otros grupos escultóricos, destacando las esfinges y los grupos de niños. Las esfinges están adornadas con diademas, cofias, echarpes y encajes en los cuellos. Estas obras inspiraron las obras de la terraza del palacio de la Granja en Segovia, diseñadas por René Fremín, que había trabajado para Louis XIV durante los últimos años del reinado. Otras obras maestras se encargaron a Coisevox y Coustou para decorar la Cascada del Río: el Sena y el Marne, Neptuno y Amphitrite. En las escalinatas laterales se colocaron otros grupos, entre las que destacaban un Adonis descansando después de la caza junto a dos ninfas, Pan tocando la flauta, Flora, y Meleagro cazando un jabalí, que manifiesta uno de los usos principales de Marly, la caza. La Cascada terminaba en el Estanque de la Media Luna. Ambos estaban adornados con rocallas. A partir de 1706 se hace una nueva Cascada en el bosquete de Louvenciennes. El estanque circular superior se adorna con un grupo de tritones dorados. A ambos lados de la cascada se sitúan vasos y esculturas alternadas, realizadas por Robert Le Lorrain y Rene Fermín: Vertumno y Pomona, Pan y Flora, el Agua y el Aire. En 1707 los trabajos en Marly sufren un gran parón como consecuencia de la crisis política y económica. No obstante se adornan algunos espacios alrededor de palacio. De esta actuación se han conservado algunos grabados y las esculturas que los adornaban: el estanque de Anfítrite (la escultura ubicada en el Louvre es obra de J. Prou), el estanque de la ninfa, el estanque de Apolo y el estanque de Dafne (las esculturas situadas en el Louvre fueron realizadas por N. y G. Coustou). Un grupo de estatuas denominadas compañeras de Diana, que inciden en el tema de la caza y que se encuentran en el Louvre, decoraban distintos espacios de los jardines. También estaban Eneas con Anquises y Ascanio, hoy en el Louvre, el Tíber y el Nilo. El nuevo rey Louis XV, que fija su residencia en Paris, traslada algunos grupos escultóricos a las Tullerías, entre las que destacaban los dos pegasos. Para sustituirlos se encarga a Nicolás Coustou dos obras, que representan a dos caballos refrenados por dos palafreneros, realizados en dos grandes bloques de mármol traídos de Italia. La decadencia y desaparición de Marly se lleva a cabo durante la Revolución. Las fuentes desaparecen y las esculturas se dispersan para decorar otros espacios. Los famosos caballos de Coustou se trasladan a la Plaza de la Concordia a ambos lados de la entrada a los Campos Elíseos. De este modo se unen a los dos grupos de Coysevox, que ya se encontraban en la entrada de las Tullerías. El arquitecto de las Tullerías obtiene del Comité de Salud Pública en 1794 la autorización para traer a las Tullerías el resto de las esculturas de Marly. Algunas irán de aquí a otros lados, como el Palais Bourbon y el Parque de Saint-Cloud. BIBLIOGRAFÍA RECOMENDADA: MAROTEAUX, Vincent (2002), Marly. Lautre palais du soleil, Géneve, Vogele Edition.