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Historia del jardín

La naturaleza al servicio del arte

París – Isla de Francia. Hotel de Luxemburgo. Jardines del Observatorio

En el año 1611 la reina regente María de Médicis adquiere el hotel de Luxemburgo, llamado así por su antiguo propietario François de Luxemburg. Con esta adquisición en el barrio de Saint-Germain-des-Prés pretendía recrear la admósfera y los amplios espacios de los jardines Bóboli de Florencia, adosados al Palacio Pitti. Esta pretensión no le fue del todo posible, ya que los terrenos de la cartuja le impedían crecer hacia el sur, por lo que hasta el siglo XIX los jardines se dispusieron en anchura frente al palacio. El primer artista que interviene en los jardines fue el jardinero florentino Thomas Francini, que diseñó las dos terrazas bordeadas de balaustradas, a un lado y otro de los dos parterres, dispuestos en el eje del palacio por Nicolás Deschamps. En el centro se proyectó el gran estanque circular. Francini va a diseñar también numerosos juegos de agua. Para ello participa junto con varios arquitectos e ingenieros en la reconstrucción del acueducto de Arcueil, construido por los romanos para llevar agua a las termas de Cluny. El elemento principal de los juegos de agua estaba constituido por el Ninfeo, conformado por una especie de arco triunfal con tres grutas en el piso bajo, la central más grande que las laterales, y coronado por un ático rematado por un frontóm curvo, donde campea el escudo de los Médicis. En el siglo XIX se situó delante un estanque rectangular. El Ninfeo fue posiblemente construido por Salomón de Brosse para María de Médicis en 1620, siendo desplazado y convertido en fuente por el arquitecto Alphonse de Gisors. Este pórtico presenta el estilo característico de la época de Luis XIII y se encuentra hoy al final de un estanque bordeado por jarrones con una decoración de sombras muy romántico. La primitiva Venus saliendo del baño fue sustituida en 1855 por un gigantesco Polifemo en bronce, situado en lo alto de una roca y observando a la ninfa Galatea en los brazos del pastor Acis. En los nichos laterales se encuentran un joven fauno y una Diana cazadora, obras como la anterior, del escultor Auguste Ottin (1811-1890). En el año 1630 la reina adquiere nuevos terrenos y confía a Jacques Boyceau el diseño de nuevos jardines. No cabe duda de que fue Boyceau el que acabaría de dar su conformación definitiva al jardín. Jacques era intendente de los jardines del rey Luis XIII, encargado de los jardines de las Tullerías y de los primeros trabajos de Versalles, así como teórico del arte de los jardines. En 1638 publicó su famoso libro Traité du jardinage selon les raisons de la nature et de lart, donde aparecen dos de los diseños de parterre realizados en Luxemburgo. Boyceau propuso una serie de cuadrados dispuestos a lo largo de la avenida este-oeste, que se cierra en el lado oriental con el ninfeo. Delante del palacio se organizan una serie de parterres bordados rodeados por terrazas dispuestas en dos niveles. El conjunto forma un gran rectángulo agrandado en el sur por un espacio en forma de media luna. El centro de la composición es un estanque circular con un chorro de agua que determina el centro del eje axial desde el palacio hasta el observatorio, entonces separados por la cartuja. A comienzos del siglo XIX se derriba la cartuja y el arquitecto Chalgrin traza un jardín alargado, que permite conectar visualmente el observatorio con el palacio. Al fondo de la nueva avenida del observatorio se ubicará la fuente de los cuatro continentes, obra del escultor Jean Baptiste Carpeaux (1827-1875) y del arquitecto Gabriel Davioud (1824-1881). El eje central de la avenida está señalado por columnas y por grupos escultóricos. En la época del barón Haussmann (1809-1891) los jardines sufrieron importantes transformaciones. El ninfeo se colocó cerca del palacio y en sus nichos se ubicaron los nuevos grupos escultóricos antes señalados. La estatuaria del jardín es mayoritariamente del siglo XIX y posee un programa iconográfico de grandes damas de Francia dispuestas a lo largo de las terrazas: Santa Bathilde, Santa Clotilde, María Estuardo, Blanca de Castilla y María de Médicis. Tambien aparecieron monumentos de artistas, que hicieron surgir un movimiento iconoclasta entre muchos parisinos, que decían que se parecía a un cementerio. Bibliografía recomendada: JARRASE, Dominique (2002), Lart des jardins parisiens, Paris, Parigramme. CAILLAUD-DE-GUIDO, Laurence (2002), Le Jardin de Luxembourg, en Le jardin a la française. De la Renaissance à nos jours, Dossiert de lart, nº 89, Dijon, Editions Faton. RICHARD, Michel (1999), El jardín, en El palacio de Luxemburgo, Beaux Arts Magazine, Paris.