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Historia del jardín

La naturaleza al servicio del arte

París – Isla de Francia. Fontainebleau

El primer diseño del palacio y de los jardines de Fontainebleau fue realizado por Jacques Androuet du Cerceau en 1579. Presenta un conjunto de construcciones acompañadas de tres jardines: el Jardín de la Reina, delimitado en dos de sus lados por un foso creado en 1565; el Gran Jardín, que una calzada de olmos separa del estanque; y el Jardín de los Pinos ubicado al este del estanque. En la fachada principal del palacio destaca la doble escalera lateral, que conduce desde la planta baja a la primera. Su autor pudo inspirarse en el modelo de la fachada de la Villa Medici en Poggio a Caiano, realizada un siglo antes por Giuliano da Sangallo. Al Jardín de la Reina daban las habitaciones de Francisco I y la Galería del Rey. El jardín estaba rodeado por un foso de agua y por una estructura adornada con veinticuatro figuras de dioses en madera, de las que ocho eran debidas a Germain Pilon. Se trataba de un jardín cerrado, construido junto al palacio dentro de una estética típicamente renacentista. El Jardín Grande, llamado también Jardín del Rey, era el más extenso. Estaba dividido en dos partes desiguales y situado de un lado a otro del canal, que franqueaba un puente, sobre el que Sebastián Serlio proyectó construir un pabellón de baños para Francisco I. Al norte del canal, del lado del palacio, el jardín estaba organizado en prados, delimitados por fosos de agua accesibles por pequeñas pasarelas. La estructura cuadrangular e independiente de los jardines, dispuestos en torno a ejes rectos, axiales y perpendiculares, estaban centralizados por fuentes, que expresaban su espíritu renacentista. Al otro lado del estanque se hallaba el Jardín de los Pinos, en el que se encontraban el pabellón de Pomona, edificado en los años treinta y decorado conjuntamente por Rosso y Primaticcio, y la famosa Gruta de los Pinos, que fue realizada siguiendo diseños de Primaticcio. Con Henrique IV los jardines evolucionan. El Jardín de la Reina es rodeado por construcciones, por lo que se convierte en un jardín cerrado, que se asemeja a los jardines secretos italianos. En el centro se sitúa una fuente adornada con una copia de la Diana cazadora antigua ubicada en el Louvre. Esta fuente ha dado nombre al primitivo Jardín de la Reina, que ahora se llama Jardín de Diana. El Gran Jardín es rediseñado por Jacques Mollet. Permanece el estanque central, donde se instala sobre el puente una fuente en bronde del río Tíber, concebida por Thomás Francini. Pero sobre todo es en el Jardín del Estanque y en el canal donde se singulariza la obra de Henrique IV en Fontainebleau. El propio Claude Mollet afirma en su obra Theatre des plans et jardinages haber sido el autor de los parterres del nuevo jardín creado en una isla artificial sobre el estanque, como prolongación del patio de la fuente. Este jardín cerrado, accesible sólo por medio de una pasarela de madera, donde había en su centro una estatua de Hércules de Miguel Angel, desapareció bajo el reinado de Luis XIV. Al este del gran jardín se construyó un gran canal entre 1606 y 1609 con 1200 metros de largo, abriendo con ello una amplia perspectiva hacia el este, más allá de los primitivos límites del jardín. Tras los diseños manieristas de la época de Henrique IV, André Le Notre rediseña los jardines. A partir de 1643 reorganiza el Jardín de la Reina. Alrededor de cuatro parterres crea una terraza para poder permitir una mejor visión de los encajes vegetales. Filas de naranjos señalan las trazas del jardín, que se adornó con esculturas. Quince años más tarde Le Notre va a intervenir en el Gran Jardín, que se convertirá en el Gran Parterre. Entre 1660 y 1664 Le Notre y el arquitecto Louis Le Vau van a darle una unidad a este jardín. El eje este-oeste, impuesto por el canal con el fin de integrar la gran perspectiva del canal, se impone al jardín que se extiende en esa dirección. El eje norte-sur es señalado por un estanque circular, en el que se sitúa la figura del Tíber, y por una brecha en el bosque. El parterre con una extensión de cuatro hectáreas fue rodeado por una terraza dominante de cerca de un metro de altura. Los cuatro grandes compartimentos tenían decoración bordada, donde se unían la L de Louis y la M de Marie-Therese. En el cruce de las avenidas, que separaban los compartimentos, dispuso un gran estanque cuadrado adornado en su centro por una fuente de rocalla llamada la pot qui bout, algo así como la copa que hierve. El jardín estuvo adornado con estatuas de los meses, realizados por Girardon, Tuby y Regnaudin. Para unir el espacio del Gran Parterre con el canal Le Notre diseñó con la ayuda de los hermanos Francini una cascada de agua, que salva el desnivel como en Vaux. De igual modo en un grabado de comienzos del siglo XVIII pueden verse cinco grandes estanques de formas variadas, situados al norte del canal en la llamada Pradera de las Fuentes. Fueron mandados construir por Louis XIV entre 1682 y 1685 y su diseño se atribuye a Le Notre. En la actualidad subsisten en Fontainebleau tres jardines: el Jardín de Diana, el Jardín Inglés de diseño paisajista enclavado sobre el Jardín de los Pinos de Francisco I, y el Gran Parterre, que presenta aún hoy el estilo de su creador, Le Notre. BIBLIOGRAFÍA RECOMENDADA: DROGUET, Vincent (2002), Fontainebleau, des jardins Renaissance aux jardins classiques, en Le Jardin a la française, Dossiert de lart, Dijon, Editions Faton.