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Historia del jardín

La naturaleza al servicio del arte

París – Isla de Francia. Chantilly

Con anterioridad a la llegada de Le Notre los jardines de Chantilly no habían cambiado mucho desde el siglo XVI. Dos planos de los años 1579, debido a Androuet du Cercau, y de 1650 (h.) nos muestran el chateau rodeado de un gran foso de agua. Al otro lado del foso se desarrollaban un parterre de flores, un jardín de huerto con forma cuadrada con aspecto medieval y un viñedo. En el año 1662 el entonces propietario de la finca, Louis II de Bourbon, príncipe de Condé (1621-86), decide llevar a cabo la construcción de un gran parque alrededor del castillo. Al año siguiente se tiene ya constancia de la presencia de Le Notre. El parque se estructura por medio de grandes ejes que se cruzan en plazoletas circulares y cuadradas en torno a un gran eje central que conduce directamente al palacio. Todo el parque está rodeado por un muro. Muchos de los árboles se trajeron ya en edad adulta desde Versalles: olmos, tilos, castaños y cerezos. El parque era principalmente utilizado para la caza. La primera intervención de Le Notre en los jardines se realiza en el parterre situado al oeste del palacio. Este parterre, al que daban las habitaciones de Condé y que era llamado lOrangerie, fue construido por Jules Hardouin Mansart. Era de una extraordinaria belleza y complejidad, estaba rodeado por naranjos y adornado con cinco estanques con sus correspondientes surtidores. Después de este parterre Le Notre diseña el sector al norte del palacio, donde construye un gran parterre con fuentes, destacando especialmente la gran fuente de la Gerbe, el Grand Degré y la gran terraza. Los parterres estaban adornados con setos de boj y flores. Al fondo se situaba el gran estanque alargado de este a oeste, que se introducía hacia el sur para separar los dos parterres laterales. Al fondo, y siguiendo el modelo de Vaux, se halla la gran escalinata con grutas a los lados, donde se sitúan personificaciones de dos ríos, que fueron realizados en 1683 por Jean Hardy. En esta ocasión el gran eje central no pasa por el palacio, que se queda a la izquierda, sino por la gran terraza construida por los Montmorency a finales del siglo XVI. El acceso desde el sur lleva a una gran explanada con forma de lira. Esta perspectiva sube a la terraza, atraviesa el Gran Canal y continúa a través del bosque por una avenida de ocho hileras de árboles. La terraza es pues el centro de la perspectiva, aunque élla oculta los parterres a los visitantes hasta que no han subido a lo alto al pié de la estatua del Condestable. Desde la terraza se baja al parterre a través de la escalera del Grand Degré, atribuida al arquitecto Gittard (1682). A ambos lados hay dos grutas con los grupos escultóricos de Alfeo y Aretusa y Acis y Galatea, y los dos ríos realizados por Hardy. El arquitecto Jules Hardouin Mansart parece haber intervenido en estos trabajos. Tras los dos grandes parterres la perspectiva se detiene en el gran canal con trazado este oeste, que se nutre de una cascada situada en el costado oriental, donde desde un estanque circular se desploma en otro hexagonal. Su longitud es de dos mil quinientos metros, lo que lo convierte en el más largo construido por Le Notre, superior al de Vaux con mil metros y al de Versalles con mil seiscientos setenta metros. Le Notre también diseñó en la zona occidental diversas fuentes y jardines, que fueron destruidos en la época de la Revolución. En 1817 los príncipes de Condé decidieron no restaurarlo y construir en su lugar un jardín romántico, que fue realizado por el arquitecto Víctor Dubois. De la obra de Le Notre sólo quedan restos de las denominadas cascadas de Bauvais, que siguen el modelo italiano de la Villa DEste y recuerdan las de Vaux. El jardín romántico, diseñado de forma paisajista con praderas abiertas, caminos sinuosos, superficies llanas e inclinadas, presenta algunas construcciones dispuestas de forma estudiada para poder ser contempladas o descubiertas desde ciertas perspectivas. Es un jardín dedicado al amor, en el que destacan el monóptero de Venus y la isla del Amor, en el que se mezclan las estructuras de hierro con formas clásicas. Al fondo de una perspectiva, a la que se accede por un puente de madera adornado a ambos lados con dos obeliscos de hiero forjado, se halla una construcción centralizada también de hierro forjado, que cobija la estatua del Amor. Para poder llegar desde el templo de Venus a la isla del Amor hay que atravesar un puente de piedra. En el sector oriental se construyó el denominado jardín anglochino, en el que los elementos más importantes son la montaña de piedra con el estanque rectangular, situado delante, y la aldea formada por construcciones populares, cuya disposición aislada se asemeja con una aldea medieval. Lo más interesante de esta zona es el carácter paisajista del bosque caducifolio. Bibliografía recomendada: GARNIER-PELLE, Nicole (2000), André Le Notre (1613-1700) et les jardins de Chantilly, Paris, Somogy Editions dart.