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Historia del jardín

La naturaleza al servicio del arte

París – Isla de Fancia. Versalles

El origen de Versalles se encuentra en un palacio de caza del rey Louis XIII, cuyo jardín muy regular de planta cuadrada fue trazado por Jacques de Menours, Boyceau y Mollet. A partir de 1668 Louis XIV decide transformarlo en residencia permanente de la corte y en sede de la administración del estado, para lo que encarga su ampliación primero a Louis Le Vau y más tarde a Jules Hardouin-Mansart. En 1662, unos meses más tarde de la inauguración de Vaux-Le-Vicomte, que origina el encarcelamiento de su propietario Nicolás Fouquet, se trasladan a Versalles los creadores de Vaux: el pintor Le Brun, el arquitecto Hardouin- Mansart, el jardinero Le Notre, el pintor Nicolas Poussin, el escultor Michel Anguier, el fontanero Robillard, etc. El espacio del nuevo Versalles se va a organizar en torno a un sistema estricto de ejes axiales, paralelos y perpendiculares, en los que los dos grandes centros espaciales e iconográficos son la habitación del rey y el estanque de Apolo, que quedan de este modo asociados. El palacio queda situado en lo alto de una colina, disponiéndose los jardines, los accesos y los caminos en terrazas localizadas en niveles inferiores, de manera que desde el palacio y desde su amplia terraza se puede dominar toda la superficie, perdiéndose la mirada en el infinito. El conjunto de Versalles está conformado por tres zonas. El Jardín, que se extiende desde el palacio hasta el estanque de Apolo, tiene una superficie de 93 has, ocupadas por bosquetes y parterres encerrados por verjas. El pequeño parque tiene 700 has e integra los bosques circundantes visibles. Y finalmente el gran parque con 6500 has destinadas a caza y cultivo, y que acoge algunas poblaciones. Es un espacio de seguridad, rodeado por un muro de 43 kms de largo y con 22 puertas vigiladas. El jardín es el corazón y el principio generador del ordenamiento de todo el territorio. La decoración y la ordenación del palacio y de los jardines se basan en un programa iconográfico, que tiene al sol y a Apolo, con los que se identifica el propio monarca, como motivos centrales. Este simbolismo astral dicta la decoración con múltiples referencias a la mitología de Apolo o al ciclo solar de los días y las estaciones, para los que se utiliza como modelo la Iconología de Cesare Ripa. El sol es el organizador del universo y Apolo el dios de la armonía, y protector de las ciencias y las artes. El propio rey seguía muy de cerca la construcción del palacio y de los jardines, aprobando o rechazando los proyectos que le presentaban los directores de los trabajos. Y para que no cupiera ninguna duda redactó una guía de los jardines Manière de montrer les jardins de Versalles. La visita se iniciaba en el patio de Mármol, por el que se accedía el Parterre de Agua, inicialmente proyectado a partir de 1672. El diseño es un curioso ejemplo de principio cuaternario. Constaba de cuatro estanques polilobulados en torno a un estanque circular central. En 1674 Colbert encarga a 24 escultores la realización de seis temas con cuatro esculturas cada una: los cuatro elementos, las cuatro estaciones, las cuatro horas del día, las cuatro partes del mundo, los cuatro temperamentos del hombre, los cuatro géneros poéticos y cuatro grupos de raptos. Aunque este proyecto no se llevó a cabo, algunos de los grupos cuaternarios sí se realizaron y decoran hoy el Parterre Norte. En su lugar se hizo un nuevo Parterre de Agua con diversos estanques, en los que hay varias personificaciones de los ríos de Francia, ninfas y putti. En los ángulos hay dos gabinetes de animales. Se trata de una representación simbólica de Francia. Por el Parterre de Agua se desciende unos escalones y se llega al Parterre de Latona, presidido por la Fuente de Latona, que simboliza el aplastamiento de la rebelión de la Fronda por el rey bajo el tema mitológico del castigo de los campesinos de Licia, que son convertidos en ranas, por no haber querido dar agua a Latona, que aparece acompañada por sus hijos Apolo y Diana. Desde el Parterre de Latona se accede al Parterre del Sur, desde donde se goza de una magnífica perspectiva de la Orangerie, del Estanque del Espejo y de la Isla Real. La pasión por la colección de naranjos se remonta en Francia al Renacimiento y al final de las guerras de Italia. Atributo de las grandes residencias, estos árboles típicamente mediterráneos van a disfrutar en Versalles de un favor sin igual con la construcción de un magno edificio embovedado, erigido únicamente para albergar en los meses fríos este bosque en miniatura. Desde aquí se llega a los bosquetes meridionales de la Avenida Real. El primero de los espacios es el Laberinto. Imaginado por Charles Perrault y compuesto por Le Notre a partir de 1666, contaba con una decoración de 39 fuentes de temas animalísticos, inspirados en la obra Fábulas de Esopo puestas en verso por el señor de la Fontaine. La entrada del Laberinto estaba encuadrada por las estatuas de Esopo y el Amor, que tenía en la mano el hilo que Ariadna dió a Perseo, y por un balet aéreo de pájaros coloreados, que ilustraban la fábula titulada El duque y los pájaros. En las proximidades se encuentra la Sala de Baile, que consiste en un anfiteatro con cascadas de conchas, jarrones y candelabros de plomo sobredorado. De camino hacia el gran canal se pasa por el bosquete de las Cuatro Estaciones –Baco, Flora, Ceres y Saturno- y la Columnata, obra maestra de Jules Hardouin-Mansart. El centro está presidido por el grupo del Rapto de Proserpina por Plutón, obra de Girardon, y bajo los arcos hay una sucesión de fuentes de conchas realizadas en mármol. Los bosquetes meridionales terminan en el Estanque de Apolo, situado en la cabecera del Gran Canal cruciforme. Apolo se encuentra sobre el carro solar tirado por corceles acompañados de tritones y delfines. La obra fue realizada en 1671 por Jean-Baptiste Tuby siguiendo diseños de Le Brun y es de plomo sobredorado. El Gran Canal tiene una longitud de 1670 mts y está cruzado en su centro por otro brazo de 1013 mts, teniendo cada uno una anchura de 62 mts. El brazo norte llega hasta el palacio del Gran Trianon. El camino de regreso se realiza por los bosquetes septentrionales. El primero es el del Encelado, que representa al gigante aplastado por la roca que le mandó Atenea y con el que según la mitología se formó la isla de Sicilia y el volcán Etna. Simboliza a los enemigos del monarca aplastados por su poder. A continuación se accede a la Sala del Consejo y a los bosquetes del Teatro de Agua y de las Tres Fuentes, que hoy ya no existen y que se conocen por grabados de los siglos XVII y XVIII. Por una avenida lateral se llega al estanque de Neptuno y al estanque del Dragón, desde los que se contempla ya la fachada norte del palacio en lo alto de la colina. El Dragón simboliza a la serpiente pitón vencida por Apolo. El estanque de Neptuno está presidido por los grupos de Neptuno y Anfítrite, el Océano, y Proteo y el Dragón. Desde el estanque del Dragón parte la Avenida de los Infantes, llamada sí por los soportes de las 22 fuentes colocadas a un lado y otro, donde se encuentran el bosquete del Arco del Triunfo, hoy desaparecido, y el bosquete de los Baños de Apolo. Este sector fue construido en 1780 por Hubert Robert y el arquitecto Heurtier. Los tres grupos de mármol provienen de la Gruta de Thetis, imaginada en 1664 por los hermanos Perrault para divertimiento del rey. Los tres grupos son los de Apolo servido por las ninfas y los de los caballos del sol cuidados por los tritones, que se encuentran entre los más bellos de Versalles. Estas obras fueron realizadas por Girardon, Regnaudin, Pilles Guerin y los Marsy, y se colocaron en la Gruta de Thetis en 1676. La construcción del siglo XVIII imaginó una gruta escenográfica con columnas y cascadas de agua. La visita finaliza en el Parterre Norte, después de contemplar varias fuentes, entre las que destacan la del Baño de las Ninfas y la de la Pirámide. El grupo de las ninfas fue realizado por Girardon, mientras que los tres lados de la fuente están decorados con relieves. La Fuente de la Pirámide fue también realizada por Girardon entre 1669 y 1672. Situada en el eje del parterre, está formada por una superposición de conchas soportadas por delfines, langostas, sirenas y tritones. El Parterre Norte está bordeado en tres de sus lados por setos altos, que forman un muro de vegetación, donde se ha colocado un numeroso grupo de esculturas, que provienen del primitivo diseño para el Parterre de Agua: los cuatro continentes, las cuatro estaciones, la poesía lírica y la poesía heroica, y una serie de hermes con bustos de filósofos de la Antigüedad. El Gran Trianon El precedente del actual palacio del Gran Trianon fue el Trianon de Porcelana, construido de 1670 á 1672 por François de Orby con planos de Le Vau. Fue mandado construir por Louis XIV para su amante la marquesa de Montespan y estaba realizado en porcelana, de donde le viene el nombre. En 1687 el rey decide destruirlo por el mal estado de la cerámica y construir otro para su nueva amante Madame de Maintenon. Fue diseñado por Hardouin-Mansart y recibe el nombre de Gran Trianon. Se trata de un edificio totalmente transparente, lleno de ventanas, para que fuera penetrado por la luz y la vegetación. Se organiza alrededor de un patio definido por dos alas y un cuerpo transversal abierto por un peristilo. Una larga galería se dirige hacia el oeste para unirse al Gabinete de Perfumes. Al norte aparecen los parterres de flores del Jardín del Rey. El jardín está enteramente consagrado a las flores, cuyos olores penetraban en el interior del edificio por las ventanas abiertas. Al norte Louis XIV establece el Gabinete de Perfumes, reservado a las plantas olorosas más caras y raras. Plantadas en macetas, permitían los cambios rápidos de composición. El Pequeño Trianon En las proximidades del Gran Trianon y junto al denominado Jardín Francés se encuentra el Pequeño Trianon, pabellón neoclásico construido entre 1762 y 1766 por el arquitecto Gabriel, que proyecta tanto en el edificio como en los jardines una reducción de la escala de los elementos tradicionales de los jardines de Versalles, buscando una mayor intimidad y una mejor apreciación de la decoración. El Jardín Inglés A finales del siglo XVIII la moda del jardín romántico llega a la corte francesa, y se decide construir en Versalles en la zona de los trianones un jardín a la inglesa, desarrollando una escenografía teatral que representara la vida pastoril. Se construyó una aldea o Hameau con once casas, que tenían el tejado de paja, donde vivía una familia campesina cuidando el ganado. En esta zona Antoine Richard trazó un jardín anglochino, en el que predominan los caminos irregulares, las colinas artificiales, las pagodas chinas y las ruinas antiguas junto a un lago. BIBLIOGRAFÍA RECOMENDADA: FARIELLO, Francesco (2000), La arquitectura de los jardines. De la Antigüedad al siglo XX, Madrid, Celeste Ediciones. HANSMANN, Wilfried (1989), Jardines del Renacimiento y el Barroco, Madrid, Nerea. KLUCKERT, Ehrenfried (2000), Grandes jardines de Europa. Desde la Antigüedad hasta nuestros días, Barcelona, Könemann. LABLAUDE, Pierre-André (1995), Les jardins de Versalles, Paris, Edition Scala.