Menú

Historia del jardín

La naturaleza al servicio del arte

Madrid. Casa de Campo

El Jardín Renacentista y Manierista en España La introducción del jardín renacentista en España se produce en gran medida gracias a la llegada de ingenieros, jardineros y arquitectos extranjeros, principalmente holandeses e italianos, y a la formación en esos países de españoles. También llegaron flamencos especializados en jardinería hidráulica, en fontanería y en la construcción de diques y estanques. De todas formas no debemos pensar que en España no hubiera jardines renacentistas con anterioridad a las actuaciones llevadas a cabo por Felipe II. Algunos aristócratas habían dotado a sus casas de campo de jardines inspirados en los modelos europeos. Un ejemplo de ello es el jardín que el príncipe Felipe pudo visitar en el año 1554 en su viaje hacia la Coruña, cuando fue hospedado en el castillo de la Mota, ubicado en la población de Benavente: Y salidos de una pontezuela de cantería para ir al jardín, entraron por una calle toda de la una parte y de la otra poblada de los más poderosos y altos álamos que se han visto, tantos y tan altos que van al cielo, y tan espesos, que en lo alto d’ellos todos juntos hacen un arco de sus mesmas ramas, sin ser artificialmente hecho, que con cuanto sol en todo el día y entonces había, por maravilla daba en ninguna de la gente. Y algunos de los que al presente iban allí y de los que con S. A. del Príncipe pasaron en Alemaña, decían que nunca tal habían visto, con ser una tierra harto fértil y donde hay más frescura de arboleda que en parte del mundo. Será el largor d’esta calle dos grandes tiros de ballesta, y así se puede creer ser una de las más hermosas y mejores del mundo. Llegado S. A. al jardín fue apeado y recibido con la música de los menestrales; en el cual jardín está a la entrada d’él un gran patio, que en las paredes d’él estaban pintados los trabajos de Hércules con algunas historias del rey David, y un aposento a un lado muy vistoso . Estaba más adelante una alberca (tan grande de longitud como una carrera de caballo, y de latitud pica y media, y de inferior más de dos estados) llena de agua dulce que del río viene por un caño muy grueso. Hay en esta alberca infinidad de grandes y gruesos barbos, sin otros muchos peces; nadan en ella una barca muy grande con un esquife pequeño. Aquí pescó un buen rato S. A. del Infante, donde se holgó muy mucho. Y entrando por el jardín adelante había en general muy olorosos y hermosos rosales, sin otras muy suaves, graciosas y olorosas flores. Está este jardín muy bien tratado y trazado, en el cual hay muy grandes calles en cruz, y retretes y asientos artificialmente hechos, cubiertos de hiedra tan espesa que apenas se veía lo que debajo estaba. Entre los cuales estaba Troya muy al propio, con sus calles, de tal suerte que, según está de extraña y delicada traza d’ella, se puede perder el que entrare en ella, si acaso no la sabe por haber entrado otra vez. Este jardín es muy ancho y largo, y muy deleitable y fresco por la hermosura de las calles, y rosales y arboledas que tiene. Luego adelante está otro, no menos que el primero en grandeza, en el cual hay grandes copias de romero, lirios, bledos, ajenjos, ruda, jazmines y otras diversidades de hermosas flores de muchas propiedades. Estaban más adelante gran suma de perales, membrillos, granados, cermeños y otras maneras de frutales; grandes arboledas, y en partes otras muchas calles de álamos (aunque no tales como la primera); y esto gracioso y fresco, y tan espléndido, que todos los caballeros se admiraban de ver tan gran frescura… Este jardín del conde de Benavente puede relacionarse con el que el duque de Alba tenía en la población cacereña de Abadía, que constituye un excelente ejemplo de los jardines renacentistas que poseía la nobleza española. En este caso se trata de un ejemplar muy poco conocido, ya que, como el de Abadía y muchos otros, desapareció completamente. Posiblemente estos ejemplos deberían replantear la teoría aceptada de que el jardín renacentista español se inicia con las realizaciones promovidas por Felipe II cuando fija la sede de la corte en Madrid. Con anterioridad a estos jardines madrileños, algunos nobles ya habían creado jardines, en los que se apreciaba el mestizaje entre el jardín hispanoárabe y el jardín renacentista de ascendencia italiana o centroeuropea. De estos países europeos, líderes en la creación de la estética renacentista, se importan sobre todo los elementos severos y formales de los diseños geométricos en los setos y trazados, y no aparecen en cambio los juegos de las terrazas y las escaleras, que son básicos en el jardín italiano. Igualmente los jardines españoles se diferencian de sus modelos europeos por su ubicación en espacios cerrados sin vistas hacia el exterior. Entre los nuevos elementos que aparecen en los jardines españoles se encuentran los puentes, las balaustradas, los cenadores, las esculturas y sobre todo el uso lúdico del agua en fuentes monumentales, estanques, rías y canales. Mediante exclusas se salvan los desniveles del terreno para crear ríos, estanques y canales navegables, como sucede en la Casa de Campo y en Aranjuez. Con el tiempo se introducen también las grutas y los juegos y las bromas de agua. Complemento de la vegetación y de la arquitectura es el mundo animal que se importa no solo de la misma Europa sino también de otras regiones lejanas del Imperio, Asia, África y América, para poblar de color, movimiento y sonido los jardines y los bosques. El gran renovador del jardín español es el rey Felipe II, creador de diversos jardines en torno a Madrid –Aranjuez, Casa de Campo, El Pardo, la Fresneda, El Escorial y Valsaín- en los cuales se busca la integración de arquitectura y naturaleza, siguiendo los modelos del jardín renacentista. Los jardines se organizan de forma geométrica en cuadrados, rectángulos, hexágonos, octógonos, triángulos y círculos, mediante ejes rectos axiales y perpendiculares, adornados con esculturas mitológicas, fuentes, estanques y rías, donde se organizan naumaquias y paseos acuáticos. A pesar de esta renovación, que se produce en la incorporación de los principios y de los elementos del jardín renacentista, algunos jardines españoles siguen conservando la presencia de diversos aspectos del jardín medieval de raigambre musulmana. El más importante es la yuxtaposición de los espacios ajardinados, que no siguen la línea del gran eje axial, llegando a situarse fuera del mismo el palacio. De igual modo se siguen utilizando las fuentes bajas de cerámica y las huertas de árboles mediterráneos. Estos elementos, que le otorgan singularidad y personalidad al jardín renacentista español, pervivirán en el siglo XVII y sólo desaparecerán con la llegada de la nueva dinastía de los Borbones en el siglo XVIII. Y como señala García Tapia era necesario además que estuvieran representadas las ideas platónicas, con la naturaleza en su estado puro, unida a un mundo hermético y simbólico, a través de cuevas que trataron de significar las moradas de los dioses mitológicos…Todo un mundo neoplatónico que el rey quiso que estuviera en sus jardines y en sus obras arquitectónicas. Casa de Campo Felipe II encargó en 1562 el proyecto del nuevo jardín al arquitecto Juan Bautista de Toledo, que contó para los trabajos de jardinería con el jardinero real Jerónimo Algora. Se situaba a los piés del Alcázar sobre ambas márgenes del río Manzanares. Tras morir Toledo en 1567 se encargaría de dirigir los trabajos Gaspar de Vega. Junto a ellos figuraba una larga lista de escultores, que trabajarían en las estatuas y las fuentes –Bonanome, Soriano y Vergara- y de ingenieros hidráulicos –Petre Janson y Holbeque- responsables de la captación y distribución del agua por todo el jardín. La novedad más importante del Jardín de la Casa de Campo es la aparición de un gran eje axial que, partiendo desde la puerta principal proveniente del Puente de Segovia, unificaba la avenida de acceso, el palacio con el jardín ornamental, el bosque y la huerta. A la izquierda de este eje partían otros ejes perpendiculares que ordenaban una segunda huerta con doce cuadros y el bosque más extenso y lejano. El elemento más importante y central del gran eje axial era el palacio, abierto al exterior por medio de pórticos y galerías o logias dispuestas en la primera planta. En torno al mismo se situaban el jardín ornamental, organizado en ocho cuadros de setos y una fuente baja central. Pérez de Mesa realiza la siguiente descripción de los jardines a finales del siglo XVI, en la que destaca los elementos de topiaria existentes: componían figuras de pastores con sus cochinillos, otros peregrinos o romeros, otros dan representación de nimphas y otras de galeras, y otras de castillos y de otras infinitas cosas. Frente a la fachada del palacio se abría una plaza octogonal, centralizada por la fuente del Águila, que constaba de cuatro tazas, adornadas con tritones, figuras desnudas, cabezas de leones, y coronada por el águila imperial bicéfala, que le daba nombre. Se trata de una obra anónima de finales del siglo XVI, procedente de talleres genoveses, aunque ha sido atribuida por Beatriz Tejero al escultor Giovanni Angelo Montorsoli. La fuente se halla en la actualidad en el Centro Universitario del Escorial y aunque carece del águila bicéfala del remate y del pilón octogonal, conocemos bien su estructura original gracias a la descripción que hizo Antonio Ponz a finales del siglo XVIII: Más adelante en la misma calle del Caballo, se levanta una magnífica y hermosa fuente de mármol, que consta de cuatro tazas superpuestas. La mayor y más baja es de figura octogonal, colocada sobre tres gradas; en cada ángulo hay una cabeza de león, y haciendo pié, en la parte inferior, una garra del mismo animal. En los espacios intermedios alternan águilas de dos cabezas y máscaras, formando con el collar del Toisón una especie de festón que pende de las cabezas de los leones, de las máscaras y de las águilas. En las molduras de dicha taza hay diferentes labores de conchas, delfines, hojas… para sostener la segunda taza hay tres figuras de tritones…La tercera taza está sostenida por tres figuras, más pequeñas que las de abajo…son desnudos de hombres…La taza cuarta se sostiene por tres niños enteramente relevados y una columnita enmedio…Encima de la última taza hay un águila de dos cabezas y esto indica que la fuente se hizo en tiempos de Carlos V. En el año 1616 se dispuso entre la fuente y el palacio, acentuando monumental y simbólicamente este eje, la estatua ecuestre de Felipe III, que fue fundida por Pietro Tacca, y que hoy se halla en la Plaza Mayor de Madrid. Sigue el modelo de la estatua ecuestre de Marco Aurelio y fue realizada en el taller de Juan de Bolonia. Dispersas por el jardín y las huertas se disponían diversas fuentes a la italiana – Fuentes de Venus, Diana y de las Ninfas- grutas, fuentes bajas de cerámica, bromas de agua, pabellones como la Sala de Burlas y la del Mosaico, y la Leonera, la Casa de Vacas y la Faisanera, destinadas a acoger animales. Los estanques jugaban un papel importante en el jardín, no sólo por sus valores estéticos y prácticos como grandes receptáculos de agua, sino también por el uso lúdico que hacía de ellos la familia real, que solía merendar y hacer comedias junto a ellos. El príncipe Carlos tenía por costumbre cenar y bañarse las noches del caluroso verano madrileño. Los había de forma triangular, rectangular y trapezoidal Se podía navegar y acceder por ellos hasta islas artificiales construidas en el centro y estaban adornados con plantas y flores. BIBLIOGRAFIA RECOMENDADA: AÑÓN, Carmen, LUENGO, Mónica, LUENGO, Ana (1995), Jardines artísticos de España, Madrid, Espasa Calpe. BUSTAMANTE GARCÍA, Agustín(1993), El siglo XVII. Clasicismo y Barroco, Editorial Sílex. GARCÍA TAPIA, Nicolás(1990), Ingeniería y arquitectura en el Renacimiento español, Universidad de Valladolid. MILLARES ESCOBIO, Coro (coord.)(1998), Felipe II el rey íntimo. Jardín y naturaleza en el siglo XVI, Catálogo de la Exposición celebrada en el Palacio del Real Sitio de Aranjuez, 23 de septiembre al 23 de noviembre de 1998, Madrid, Patrimonio Nacional. MARTINEZ SHAW, Carlos y ALFONSO MOLA, Marina (edit.)(1999), Arte y saber. La cultura en tiempos de Felipe III y Felipe IV, Catálogo de la Exposición celebrada en el Museo Nacional de Escultura de Valladolid, Madrid, Ministerio de Educación y Cultura. PONZ, Antonio(1787), Viaje de España, Madrid. RABANAL YUS, Aurora (1989), Los jardines del Renacimiento y el Barroco en España, en Jardines del Renacimiento y el Barroco, Wilfried HANSMANN, Madrid, Nerea.