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Historia del jardín

La naturaleza al servicio del arte

Madrid. Buen Retiro

Fue mandado construir como villa suburbana por el conde duque de Olivares con objeto de que la familia real de Felipe IV pudiera disponer de una moderna residencia rodeada de patios y jardines, siguiendo la moda que otras casas reales europeas estaban adoptando. El lugar escogido correspondía al Cuarto Real construido por Juan Bautista de Toledo junto al Monasterio de los Jerónimos para acoger los retiros espirituales de la familia real de Felipe II. De ahí su nombre de Buen Retiro. Su construcción fue iniciada en el año 1630 por el arquitecto italiano Juan Bautista Crescenzi y continuada a su muerte por el arquitecto español Alonso Carbonell. Junto a ellos trabajaba un nutrido grupo de artistas italianos como Cosme Lotti y Baccio del Bianco, que intervienen como escenógrafos y autores de fuentes y de juegos de agua, y los escultores Gatti, Semeria, Ceroni y Zumbigo. Los jardines eran la principal atracción de esta residencia real y ocupaban una gran superficie situada entre el camino de Alcalá, el Prado de San Jerónimo y el camino de Vallecas. Eran tan extensos que se construyeron tres carrozas para que la familia real pudiera visitarlos. Felipe IV solía pasear una o dos horas desde el amanecer y luego regresaba a palacio en carroza. Carecían de unidad compositiva y, por el contrario, estaban formados por entidades independientes y yuxtapuestas ubicadas en las inmediaciones de los apartamentos reales, por lo que continuaban la tradición de la época de Felipe II. Los conjuntos más importantes estaban constituidos por cuatro jardines: el Jardín del Príncipe, el Jardín de la Reina, el Jardín del Rey y el Jardín Ochavado. Más allá de estos jardines ocupaban esta gran extensión de terrenos otros elementos muy diversos como bosquetes, huertas, estanques, grutas, un laberinto y diversas construcciones dispersas, entre las que destacaban las numerosas ermitas, cuyo emplazamiento paisajista se inspiraba claramente en modelos pictóricos generados en el clasicismo romano. Al respecto es necesario destacar la adquisición de paisajes con escenas pastoriles y de anacoretas realizada en Roma por el embajador marqués de Castel Rodrigo para decorar los salones del palacio. El Jardín del Príncipe era un recinto cerrado, situado bajo las habitaciones del Príncipe de Asturias y formado por un rectángulo ocupado por dieciséis cuadros vegetales y dos fuentes monumentales. El Jardín de la Reina,ubicado bajo las habitaciones de los reyes, estaba formado por cuatro cuadros geométricos y una fuente central. Estaba cerrado por tres de sus lados y abierto por el cuarto en forma de patio, y estaba presidido por la estatua ecuestre de Felipe IV fundida en 1640 por Pietro Tacca, que en la actualidad se halla en la Plaza de Oriente. De concepción dinámica con el caballo en corbeta, su diseño se atribuye a Rubens. De similares características era el Jardín del Rey, pues estaba formado por cuatro cuadros y una fuente central. De mayores dimensiones era el Jardín Ochavado, llamado así por las ocho calles que confluían en una plazoleta central, una huerta que dividen y hermosean ocho calles de menuda arena, en forma de estrella, que vienen todas a juntarse en un centro común, donde se ven arcos de madera labrada, entretejidos de rosales, moreras y membrillos, formando como una pared verde, con sus ventanas a trechos. Uno de los mayores atractivos estaba constituido por los estanques y albercas unidos por un gran canal. Por ellos navegaba la flotilla real formada por góndolas, doce de las cuales, realizadas en plata, oro, bronce y cristal, fueron enviadas desde Nápoles por el duque de Medina de las Torres. En el Estanque Grande se hacían regatas y naumaquias. Una de las peculiaridades más significativas eran las ermitas, utilizadas tanto con fines religiosos como lúdicos, del tipo de banquetes, meriendas y otras diversiones. Su arquitectura imitaba la del palacio con paramentos de ladrillo, molduras de piedra, tejados de pizarra y remates achapitelados, siguiendo el modelo austria entonces imperante en Madrid. Estaban consagradas a santos penitentes como Santa María Magdalena, San Jerónimo y San Bruno, o a santos de devoción local como San Isidro y San Antonio de los Portugueses, que se hallaba sobre una isla en medio de un estanque lobulado. El carácter festivo que tenía el conjunto se ponía de manifiesto en la construcción de diversas edificaciones destinadas a entretener el ocio de la familia real y de la corte. En el Coliseo se representaban comedias y obras de teatro, cuyas tramoyas eran ideadas por Baccio del Bianco. Algo más exótico, pero con gran tradición en España y otras cortes europeas, eran las luchas entre animales feroces, para las que se había construido la Leonera. Otro edificio destinado a la contemplación de animales era la Pajarera, que albergaba pájaros africanos, a los que el rey era muy aficionado. Con el tiempo el palacio del Buen Retiro se convirtió en la residencia preferida de la familia real durante su estancia en la corte, relegando al olvido al viejo Alcázar. En el siglo XVIII con la llegada de la nueva dinastía de los Borbones se llevaron a cabo diversas tentativas para reconvertir el palacio y los jardines en una residencia a la francesa. El encargado de tales proyectos sería el arquitecto Robert de Cotte, que llegó a realizar dos diseños. En el segundo planteaba la construcción de un gran palacio con planta en forma de U, de cuya parte trasera nacía un gran eje axial, que ordenaba los diferentes jardines, partiendo desde el gran parterre de palacio y finalizando en una gran plazoleta semicircular centralizada por una gran fuente. De este ambicioso proyecto sólo se realizó el Jardín del Parterre, que se conserva hoy, aunque muy transformado. Situado en eje con el Casón se levanta donde estuvo el Jardín de las Ocho Calles. Se trata de un jardín llano con planta basilical y cuerpo central prolongado en un ábside y dos laterales con estanques. Estaba originalmente decorado con un parterre bordado. A mediados del siglo XIX , debido a su deterioro, Francisco Viet, jardinero mayor de los jardines del Campo del Moro, llevó a cabo una serie de reformas, construyendo en la cabecera un muro de ladrillo,donde se colocaron varias fuentes. El parterre fue remodelado tras la Guerra Civil bajo la dirección de Herrero Palacios, manteniéndose su regularidad con setos bajos de boj, césped en su interior y algunos laureles y aligustres recortados. En 1922 se colocó a la entrada del Parterre, frente al Casón, la Puerta de Mariana de Neoburgo, futura mujer de Carlos II, llamada en la actualidad del Ángel o de Felipe IV. Esta puerta fue erigida con motivo de la entrada en la corte de Mariana de Neoburgo, estando emplazada entre el Monasterio de los Jerónimos y el Museo del Prado hasta su traslado a este lugar. Entre su mobiliario decorativo destacan el monumento a Jacinto Benavente, situado en el eje central del jardín junto a la cabecera, y el monumento al Doctor Ángel Pulido, situado en un lateral. Durante el reinado de Carlos III el sector meridional de los jardines sufrió importantes transformaciones, ocupando su superficie el gran complejo industrial y científico formado por el Jardín Botánico, el Gabinete de Historia Natural, el Observatorio Astronómico y la Real Fábrica de Porcelana. El proyecto del Jardín Botánico fue encargado en 1774 a Francisco Sabatini, aunque el diseño definitivo fue realizado por Juan de Villanueva. Está formado por un trazado regular cuadriculado, con un eje axial y ejes paralelos y transversales. BIBLIOGRAFIA RECOMENDADA: AÑÓN, Carmen, LUENGO, Mónica, LUENGO, Ana (1995), Jardines artísticos de España, Madrid, Espasa Calpe. BROWN, Jonathan y ELLIOTT, J.H. (1981), Un palacio para el rey. El Buen Retiro y la corte de Felipe IV, Madrid, Alianza Editorial. MILLARES ESCOBIO, Coro (coord.)(1998), Felipe II el rey íntimo. Jardín y naturaleza en el siglo XVI, Catálogo de la Exposición celebrada en el Palacio del Real Sitio de Aranjuez, 23 de septiembre al 23 de noviembre de 1998, Madrid, Patrimonio Nacional. MARTINEZ SHAW, Carlos y ALFONSO MOLA, Marina (edit.)(1999), Arte y saber. La cultura en tiempos de Felipe III y Felipe IV, Catálogo de la Exposición celebrada en el Museo Nacional de Escultura de Valladolid, Madrid, Ministerio de Educación y Cultura. RABANAL YUS, Aurora (1989), Los jardines del Renacimiento y el Barroco en España, en Jardines del Renacimiento y el Barroco, Wilfried HANSMANN, Madrid, Nerea.