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Historia del jardín

La naturaleza al servicio del arte

Londres. Kew

Los Jardines de Kew (Kew Gardens) están formados por la primitiva villa y eljardín del príncipe heredero Federico Luis, Richmond Park, residencia rural de los reyes Jorge III y Carolina, y el jardín botánico real, que se unió a los anteriores en el año 1841. Fue el príncipe heredero quien en 1730 encarga a William Kent la construcción de un jardín paisajista en esta zona del oeste de Londres. A partir de 1751 William Chambers se va a encargar de remodelar el jardín, convirtiéndolo en su obra más importante. La aparición de elementos chinescos en el jardín es consecuencia de su estancia en la India y en China, donde trabajó para la Compañía Sueca de las Indias Orientales. Chambers es también autor de varios textos sobre jardinería oriental, que contribuyeron al éxito en Europa de la jardinería china. Chambers puso en práctica en Kew sus teorías sobre el jardín En una superficie no demasiado grande se crea un conjunto de escenas variadas y exóticas que responden a la estética del sentimiento. La Antigüedad sigue siendo el polo principal: varios templos de jardines clásicos atraen sobre sí las miradas de los visitantes. Pero en el jardín del rey no estaban ya dedicados a máximas de filosofía moral sino a divinidades entendidas una vez más en el sentido alegórico, como Belona, Pan o Aretusa, la ninfa de la fuente. Para el cultivo de las plantas construyó una Orangerie y un Jardín exótico, base de la extraordinaria colección botánica del jardín. Lo más significativo eran las construcciones exóticas, situadas en un terreno no muy extenso, que permitía una visión conjunta de una serie de edificaciones pertenecientes a culturas y religiones muy distintas y distantes en el tiempo y en el espacio. Junto a la Casa de Confucio (1745) estaban la Menagerie, una Pajarera China, una Alhambra (1758), una Catedral Gótica, una Mezquita Turca, un Campanile Italiano y una Pagoda. La Pagoda China (1762) tenía más de cincuenta metros de altura, estaba adornada con ladrillos vidriados y ochenta dragones de fundición. En su interior una escalera de caracol de madera conduce a la plataforma superior, desde la que se pueden contemplar grandes perspectivas de Kew, el Támesis y hasta el centro de la ciudad de Londres. De este modo Chambers aporta al jardín paisajista la introducción de curiosidades exóticas de culturas lejanas, que buscan despertar la imaginación en el visitante. Junto al exotismo, el romanticismo introduce la ruina, que es expresión de la nueva estética del sentimiento. Estas ruinas pueden ser verdaderas o falsas. También en Kew Chambers introduce un Arco Romano en ruinas. Aunque algunas de las construcciones originales de Chambers han desaparecido, aparecen en su libro Plans, Elevations, Sections and Perspective Views of The Gardens and Buildings at Kew in Surrey…, Londres, 1763. Reedición en Farnborough, 1966. A estas construcciones originales se fueron sumando en los siglos siguientes otras edificaciones, que han mixtificado mucho el jardín en la actualidad. Destacan los dos invernaderos de cristal y la Puerta Japonesa rodeada de cuatro variedades del jardín japonés. BIBLIOGRAFÍA RECOMENDADA BUTTLAR, Adran von (1993), Jardines del clasicismo y el romanticismo. El jardín paisajista, Madrid, Nerea. STRONG, Roy (2000), The artist and the garden, New Haven and London, Yale University Press. CLOUTMAN, Paul (2001), Royal Botanic Gardens Kew. A souvenir Guide, Londres, Royal Botanic Gardens, Kew. QUEST-RITSON, Charles (2003), The English Garden. A social history, London, Penguin Books.