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Historia del jardín

La naturaleza al servicio del arte

Jardín contemporáneo (3)

TEMA 3. EL PARQUE Y LA RENOVACIÓN DE LA CIUDAD: PARÍS Y BARCELONA Aunque con antecedentes en los modelos soviéticos de propuestas desurbanistas de dispersión de la población por fases sobre una malla que cubriera todo el territorio, fue Le Corbusier quien difundiría por todo el mundo su teoría de la ciudad abierta, que debería estar constituida por tres sistemas autónomos y congruentes: edificaciones, autovías y espacios libres en cuyo suelo se posarían las primeras sobre pilotis. Este suelo era un parque continuo, capaz de acoger dotaciones de proximidad, que definirían la escala media del espacio urbano con la vegetación, el agua y los caminos. En su obra Hacia una arquitectura dice “Estas torres dan en altura lo que hasta ahora se extendía en superficie; dejan amplios espacios que permiten alejar de ellas las calles axiales, llenas de ruido y de una circulación más rápida. Al pie de las torres se desarrollan los parques; el verdor se extiende por toda la ciudad”. En el año 1926 enuncia sus -cinco puntos de una nueva arquitectura: -Bloques elevados sobre pilares. Planta libre. Fachada libre independiente de la estructura. – Ventanales longitudinales. – Cubiertas planas ajardinadas. Por toda Europa y América surgen multitud de parques que tratan por un lado de crear amplias zonas verdes y por otro intentan dar satisfacción a las necesidades lúdicas de los ciudadanos. Nos vamos a fiar en dos ciudades, Paris y Barcelona, que han presentado la voluntad de renovar sus espacios públicos. En Paris, la construcción del parque de la Villette ha seguido en la década de los noventa la de los nuevos parques, jardines y paseos realizados en años anteriores. El parque André Citroën se planteó como un nodo estructurador del barrio crecido en torno a la fábrica de automóviles cuyos terrenos ocupa. Fruto del trabajo conjunto de los dos equipos mixtos de paisajistas y arquitectos ganadores del concurso –Alain Provost y J. P. Viguier; y Gilles Clément y Patrick Berger- combina los conceptos de explanada monumental abierta hacia el Sena, enmaracada en la tradición de los grandes espacios perpendiculares al río, y el principio del jardín en movimiento, según el cual las plantaciones se abandonan a su evolución biológica al azar de la intervención de los vientos, los pájaros y los insectos. El recinto comprende una pradera central flanqueada por un canal y extendida delante de una plaza con dos invernaderos; una banda de jardines seriales al norte, separados por acequias, cada uno de los cuales es un espacio cerrado de dominio vegetal; y cuatro ampliaciones diagonales que completan el irregular perímetro y que son, junto a la ribera, el jardín en movimiento propiamente dicho y el jardín de rocas, y en el interior, el jardín blanco y negro. El conjunto se basa en la contraposición entre naturaleza y movimiento, arquitectura y artificio. En el otro lado de la ciudad –al este y en la orilla derecha- el parque Bercy, de Bernard Huet, recupera la memoria urbana al extender una trama ortogonal, que continua la de las calles del siglo XIX hasta el frente fluvial, y al conervar elementos de arbolado, edificación y servicios del recinto de depósitos allí existentes. En el interior de la malla se insertan praderas abiertas frente al Palacio de Deportes, jardines de temas en retícula y un paisaje romántico en torno al canal paralelo al Sena. Pero sin duda la obra cumbre del jardín contemporáneo en París y una de las obras más importantes del jardín contemporáneo actual es el Parque de la Villette. El Parque de la Villette forma parte del conjunto de “grandes proyectos” promovidos por el presidente socialista François Miterrand, quien afirmaba que no eran sól obras monumentales, sino también elementos de cohesión entre el centro de la ciudad y los alrededores, así como lugares de reunión entre los habitantes, los diferentes pueblos, las diferentes formas de inteligencia y del arte. Miterrand también decía que estos grandes proyectos ayudarían a comprender las raíces y la historia de de Francia, así como conquistar el futuro. Según el coordinador de estos proyectos, Yves Dauge, este programa aparece en la continuidad histórica de un estado, que después del Antiguo Régimen, los trabajos de Haussmann, las grandes exposiciones universales, y más cercanamente el Centro de Arte Georges Pompidou, no ha cesado de enriquecer y embellecer la ciudad de París. Estas obras – el Arco de la Defense, el Gran Louvre, el Museo de Orsay, el Instituto del Mundo Árabe, el Ministerio de la Defense, el Zenith, la Ciudad de las Ciencias y de la Industria, el Geodo, la Ciudad de la Música, la Ópera de la Bastilla y la Villette- representan la aportación más importante y novedosa de Francia a finales del siglo XX, en las que ha colaborado un gran equipo de profesionales formados por organismos públicos, artistas, conservadores de museos, músicos, escenógrafos, científicos, profesionales de la comunicación, arquitectos, y oficinas de estudios técnicos y empresas. La Villette (El Pueblecito) Fue en 1979 cuando el presidente Valery Giscard decidió consagrar la sala de ventas de los mataderos de la Villette a Museo de las Ciencias, las Técnicas y las Industrias. Se trata de una enorme extensión de 55 hectáreas ubicadas dentro del recinto histórico decimonónico de la ciudad de París. Se contaba con como antecedentes con dos canales de agua, que conformaban el terreno, y con los mataderos inaugurados en el año 1867, de los que quedaban, después de haber derribado varias partes, la Gran Sala de los Bueyes, obra de un discípulo de Baltard, que constituye un impresionante ejemplo de la arquitectura metálica del siglo pasado, y la Rotonda de los Veterinarios. Con estos antecedentes el Museo de las Ciencias, convertido después en Ciudad de las Ciencias y de la Industria, se ubicó en la Gran Sala; se realizó también un gran parque, la ciudad de la música, y la Sala de Conciertos del Zenith. El Zenith está consagrado a la música de variedades y al rock, y tiene una capacidad de 6.000 plazas. La Ciudad de las Ciencias y de la Industria se ubica en el Gran Salón, un edificio de 270 metros de largo por 110 metros de ancho. En este edificio se exponen los siguientes elementos: Ciencias, técnicas y sus consecuencias sobre el plano socioeconómico. Utilización de las últimas técnicas audiovisuales e informáticas. Conjunción de los diversos medios de comunicación. La Ciudad de la Música, con un edificio nuevo, se ubica en la fachada sur del Gran Salón, que compota el Conservatorio Nacional Superior de Música de París, una Sala de Conciertos con 1200 plazas y un Museo de la Música. El proyecto de la Villette comportaba también la rehabilitación de la Rotonda de los Veterinarios, que recibió la Casa de la Villette, una especie de ecomuseo del lugar, barrios vecinos y dos conjuntos residenciales de alrededor de 300 alojamientos cada uno, situados uno al norte de la Ciudad de las Ciencias, y el otro al sur. El Parque de la Villette, Villa Jardín y Jardín en la Ciudad, propone un nuevo modelo de espacio urbano, lugar colectivo de intercambio y de encuentro, mezclando la urbanidad, el placer y la experimentación. Es un parque activo, dirigido tanto a los adultos como a los adolescentes, a los niños y a las personas mayores. Funciona de manera permanente durante todo el año. La Galería, que une las puertas de la Villette y de Pantin, reúne las actividades más animadas, de día y de noche, en verano y en invierno. Es un espacio experimental. El parque se abre a todas las formas de creación cultural y de expresión social, que encuentran su lugar en la Gran sala, el Zénith y el teatro. El parque consta de los siguientes equipamientos: La Galería de los Juegos Electrónicos. La Casa del Jardín, donde se encuentra todo tipo de información concerniente al jardín urbano –plantas de interior, balcones, jardines- así como compras de granos, plantas y libros especializados. Las Termas, dedicado a los cuidados del cuerpo, donde el agua juega un papel importante. Actividades: La Casa de la Villette narra la historia del barrio y de los edificios. La Casa de los Niños con juegos, talleres, espectáculos y exposiciones. La Casa de la Vecindad: lugar de encuentro, de servicios y de información. Restaurantes Praderas abiertas al público para jugar, descansar y hacer picnic. Espacios de juegos. Lugares pavimentados, que señalan las entradas principales al parque. El largo paseo sinuoso recorre el parque, con pequeños jardines de 500 y 2000 m2, definidos siguiendo temas diferentes: jardines de agua, jardines de la energía, jardín del juego o de la horticultura. Galerías concebidas como largos pasajes cubiertos, constituyendo las líneas de fuerza del parque. Puente Mobiliario de diversión Pequeño canal Casas situadas a los largo del paseo: Casa de la Horticultura, Casa de los Juegos Electrónicos, Casa de los Niños, Casa de la Villette. Para dar unidad a este proyecto se escogió como director, después de un concurso internacional, a Bernard Tschumi. El parque, así concebido, puede considerarse como una de las construcciones más grandes realizadas, un edificio discontinuo, pero que posee una estructura única, conformando un modelo de lo que podrían ser los nuevos programas del siglo XXI, ,a basados en la invención cultural, la educación y la recreación, es decir un parque cultural, dentro de un plan espacial libre, que ocupa todo el lugar. Este nuevo parque está formado por el encuentro de tres sistemas autónomos, cada uno con sus lógicas, sus particularidades y sus límites respectivos: el sistema de los objetos (o puntos), le sistema de los movimientos (o líneas), y el sistema de los espacios (o superficies). La Gran Halle Diez años después de haberse derribado las Halles de Baltard, este proyecto de rehabilitación de un edificio industrial del siglo XIX supone un cambio de actitud importante. El proyecto trata de respetar los elementos más importantes del edificio de Baltard: transparencia, luz, acústica, estructura y detalles arquitectónicos. La intervención consistió en crear una gama de espacios diversos, para asegurar su explotación mediante elementos fijos y movibles, mediante un sistema de elmentos modulares. Se han utilizado los mismos materiales existentes con un diseño contemporáneo: acero, piedra y madera. En España el caso más notable de renovación de los jardines urbanos tal vez sea el de Barcelona, donde en los años ochenta, con motivo de los Juegos Olímpicos, se inició un proceso de transformación de la ciudad centrado en la mejora del sistema de espacios públicos. Esta operación se ha concentrado en la reforma o creación de nuevas plazas en áreas interiores, la construcción de parques en los barrios periféricos sobre terrenos yermos, desaprovechados u ocupados por instalaciones en desuso, y la apertura de la ciudad al mar. Esta operación continúa el proceso llevado a cabo en los años treinta en la zona de Montjuïc con motivo de la Exposición Internacional de Barcelona. En las plazas se introducen soluciones asimilables a la arquitectura de los jardines públicos. En la Plaza de los Países Catalanes, Helio Piñón y Albert Viaplana, manejan el espacio con unos pocos planos horizontales y verticales separados del suelo, disponen el mobiliario en líneas que sugieren movimientos, y rompen la separación entre los elementos acuáticos y los usuarios. Como ejemplo de jardines construidos sobre espacios yermos o desaprovechados podemos señalar los Jardines de Olga Sacharoff (1993-1994). Son un claro ejemplo de una tendencia existente en los países occidentales, que consiste en la creación de pequeños jardines en el entramado urbano de grandes edificios con la intención de regenerar espacios degradados o de una gran densidad demográfica. Con ello se busca el contraste entre una arquitectura despersonalizada y la naturaleza humanizada. Dentro de esta línea de actuación a partir de los años ochenta Barcelona busca la renovación de numerosos espacios urbanos, llevando a cabo la construcción de parques y jardines sobre terrenos baldíos. Los jardines de Olga Sacharoff ocupan una superficie rectangular irregular, cerrada en tres de sus lados por un conjunto de edificios, teniendo el cuarto abierto a una avenida tangencial. Representan uno de los estilos más importantes del jardín contemporáneo, que se inspira en los modelos del paisajismo del siglo XVIII. Sus creadores han dispuesto colinas artificiales y han creado un bosque, cuyos alineamientos dirigen la mirada, pero no impiden la visión de la pradera y la apertura hacia el paisaje exterior. Las farolas se confunden con los árboles y los senderos son insinuados por dados de mármol despiezado, que finalmente el verde tapizante ha invadido y ha acabado por cubrir de forma completa. El diseño del jardín se ha basado en tres elementos principales: el árbol, la pradera y la colina, que nos transmiten a través de su sencillez el sentimiento de la naturaleza sin contaminar, que es así concebida como un cuadro estático e inalterable. Acentúan este ambiente los volúmenes prismáticos de mármol blanco, colocados asimétrica y aleatoriamente, como si pertenecieran al mismo paisaje desde antaño. Como en la pintura, existe un equilibrio entre los objetos verticales y horizontales, dispuestos de manera espaciada y rítmica, guiando la perspectiva hacia el fondo por medio de diagonales. El movimiento de tierras, que crean las colinas artificiales, se inspira en las ondas que forman las olas del mar, las cuales se desplazan en el sentido de la profundidad, aumentando progresivamente hacia el fondo. Parece que sus autores han buscado su relación semántica con los nombres de las calles circundantes, tomados de las tres carabelas en las que Colón realizó su primer viaje a América. Los parques retoman distintas tendencias actuales dentro de un espíritu común de vitalidad y de servicio cívico, alcanzando momentos felices en la representación del encuentro entre arquitectura y naturaleza. En el Parque de la Creueta del Coll –Martorell, Bohigas y Mackay (MBM)- el hueco de una antigua cantera es ocupado por un trazo circular que define la conjunción de la tierra y el agua, integrando la doble función del estanque-piscina y la presencia de dos piezas enfrentadas oblicuamente: la península de palmeras y la escultura de Eduardo Chillida, suspendida en las rocas. El parque del Clot recoge la idea del jardín como palimpsesto para atender tanto a la historia del lugar como a los cambios de uso. Si en el perímetro Dani Freixes y Vicente Miranda incorporan restos del edificio ferroviario preexistente –la arcada convertida en acueducto, los sombríos pabellones con esculturas- en el interior combinan un espacio boscoso en torno a una colina y una plaza rehundida al pie de una plataforma arbolada, sobre los que cruzan un puente y una pérgola en direcciones divergentes. El parque Joan Miró ocupa las cuatro manzanas de los viejos mataderos en el extremo suroeste del ensanche Cerdá. Andreu Arriola, Berth Galí, Marius Quintana y Antonio Solanas edifican el límite hacia el ensanche con una biblioteca y algunos elementos acuáticos; en la plataforma del cuadrante oeste –desde la que se domina el parque- abren el recinto con la escultura polícroma de Miró; e incorporan la ortogonalidad de los trazados urbanos con calles de palmeras. Éstas atraviesan estancias de topografía ligeramente escalonada entre arboledas libres, para extenderse luego en palmerales a los lados de la gran pérgola que vertebra el conjunto. Por otra parte la reutilización del puerto viejo ha permitido crear un nuevo paseo urbano junto al mar. Allí reaparece la adusta arquitectura de Helio Piñón y Albert Viaplana, en sus aspectos más festivos, con la secuencia del parque del Istmo, el muelle de España y la rambla del Mar, que con sus formas ondulantes cruza la bocana del puerto para cerrar el recorrido. A través del muelle y del paseo marítimo de la Barceloneta, el frente marítimo continúa hacia el noreste en el nuevo puerto deportivo, las playas recuperadas y el parque de Poblenou. Este rosario de espacios públicos –que se ha extendido con multitud de actuaciones en toda la ciudad- culmina, por el momento, con el Jardín Botánico de Carlos Ferrater, José Luis Canosa y Bet Figueras (1999), tendido en las laderas meridionales de Montjuïc junto a las instalaciones olímpicas. Está dedicado a la vegetación de los hábitats naturales de clima mediterráneo en los cinco continentes, y se adhiere a la topografía mediante una malla triangular tridimensional que, aplicando los principios de la geometría de los fractales (Un fractal es un objeto semi geométrico cuya estructura básica, fragmentada o irregular, se repite a diferentes escalas), define itinerarios, plataformas y muros, en una síntesis de la irregularidad y fragmentación de las formas naturales con la artificialidad extrema de la arquitectura.