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Historia del jardín

La naturaleza al servicio del arte

Granada. Alhambra y Generalife

Granada, España

Cronología

A finales del siglo XIII estaban terminadas las murallas exteriores y el acueducto,denominado Acequia Real, que fue mandada construir por Muhammad Ibn al-Ahmar hacia 1238. Entraba por el Generalife y descendía hacia la Alhambra. Su hijo Muhammad II (1273-1302) la terminaría. A esta época corresponderían los primeros palacios, que se perderían y serían sustituidos por los construidos en el siglo XIV.

Durante el reinado de Ismael (1314-1325) fueron construidos los jardines y pabellones del Generalife.

En la época de Yusuf I (1333-1354) y de Muhammad V (1354-1359 y 1362-1391) se construyeron el patio de los Arrayanes,el patio de los Leones, el baño, varias puertas y el mausoleo cercano.

A mediados del siglo XV se construyó el interior de la Torre de las Infantas.

La Alhambra

La Alhambra era una verdadera ciudad autosuficiente, de la que formaban parte la Casa Real, la guarnición con sede en la Alcazaba y una población de unas mil doscientas personas. Uno de los elementos más importantes y singulares estaba formado por los jardines, que poseen todas las características del jardín musulmán: remedos del oasis y del Paraíso, cerrados, privados, íntimos y aislados. Están ligados a patios, formando una unidad entre la arquitectura, la vegetación, el paisaje, los balcones, las torres, las galerías altas, los salones abiertos, los miradores, los cenadores, las terrazas, las fuentes, los estanques y los canales.

En realidad la Alhambra está concebida como una sucesión de patios, que se engarzan mediante ángulos a 90 grados. Elemento fundamental de estos patios es el agua. Burckhardt dice que…

…el agua es la vida misteriosa de la Alhambra: produce la vegetación exuberante, el esplendor de los arbustos florecientes, descansa en las albercas que reflejan las elegantes salas porticadas, chisporrotea en las fuentes y corre murmurando dentro de los estrechos canales, por medio de las salas reales.

De este modo los jardines se disfrutan a través de los cinco sentidos:

  • Para la vista se disponen los colores, las luces y las sombras.
  • Para el olfato las plantas aromáticas o el perfume de las flores.
  • Para el oído el murmullo del agua y el ruido del viento sobre los árboles.
  • Para el tacto el frescor y las texturas de los materiales.
  • Para el gusto el sabor de las frutas.

El Jardín del Adarve

Fue construido en el siglo XVI por el marqués de Mondéjar. Posee un trazado lineal y se apoya como la mayoría de los jardines españoles de la época en la arquitectura, en este caso las murallas exteriores de la Alcazaba, pudiendo definirse como de estilo ecléctico y regionalista o andaluz. Junto a la vegetación y las fuentes del siglo XVI aparecen los cipreses, introducidos de forma generalizada en la jardinería granadina en el siglo XIX.

Patio de Machuca

Situado en la entrada de la Casa Real, su nombre proviene del hecho de que fue habitado por Pedro y Luis Machuca, durante el tiempo que estuvieron trabajando en el palacio de Carlos V. En el frente del patio se abre una galería de nueve arcos festoneados apoyados en columnas de mármol. Tiene una fuente en el centro decorada con azulejos, naranjos y un seto de cipreses en el costado norte, que repite la arquería de enfrente.

Patio de los Arrayanes, de la Alberca o de Comares

Tras atravesar el Mexwar o Cuarto Dorado, que posee un patio cuadrado con alberquilla en el centro, se llega al Patio de los Arrayanes, que corresponde al sector público de la Alhambra, donde el rey, sentado en el trono de la Torre de Comares, recibía a los embajadores y a los altos dignatarios extranjeros. El estanque rectangular, sobre el que se refleja la Torre de Comares con su arquería, se extiende ante el lugar del trono. Toda su composición se organiza en torno a un eje axial, que parte del lugar en el que se sienta el rey y continua por las fuentes, el centro del estanque, las arqueríasy la vegetación. Las fuentes a cada lado del patio están conformadas por albercas bajas de mármol. El patio ha sufrido varias transformaciones. La construcción del Palacio de Carlos V destruyó uno de los lados menores. En la época de Carlos III se eliminó la balaustrada que rodeaba el estanque. Y a finles del siglo XIX se introdujeron los setos de mirto que bordean la alberca.

Patio de los Leones

Tiene un carácter íntimo, privado y familiar. Originalmente tenía plantación de naranjos que fueron sustituidos en el siglo XVI por un solado de mármol. En el siglo XIX se plantaron de nuevo jardines, que por problemas de humedad y de filtraciones de agua ha sido sustituidos por arena y guijarros. Posee planta rectangular, orientado de este a oeste, inscrito en cuatro galerías sostenias por 124 columnas blancas de mármol de macael, y quioscos avanzados sobre el patio en los lados este y oeste. La estructura recuerda la vida nómada en el desierto: los techos de mocárabes de las salas a las tiendas de los beduinos, las columnas a las palmeras de los oasis y la fuente a los manantiales. Edmundo D’Amicis decía que…

…a cada paso que se da por el patio, el bosque de columnas parece moverse y cambiarse para formar nuevas combinaciones.

En el centro se halla la fuente que da nombre al patio. Está constituida por una taza labrada en una sola pieza de mármol, sostenida por doce balaustres que descansan sobre doce leones estilizados de piedra, que derraman agua por sus bocas y que o bien son del siglo XI o bien son copias del siglo XIV, cuando fue realizada la fuente. Los leones originales han sido sustituidos por copias recientes. En el borde de la fuente hay una inscripción:

Bendito sea aquél que concedió al imán Muhammad mansiones embellecidas con espléndidos adornos. ¿Por ventura este jardín no nos ofrece una obra cuya hermosura no quiso Dios que tuviera igual? Formada con perlas de trémulo resplandor, adorna su base con las perlas que a ella misma sobran…

De la fuente parten cuatro canales de agua en cruz, que recuerdan los cuatro ríos del Paraíso y la Fuente de los Leones es una imagen cósmica. Los leones son imagen del sol como fuente de vida y la taza es el oéano primigenio, del que nació la vida. Burchard afirma que…

…los doce leones son los doce soles del zodíaco, los doce meses que en la eternidad existen todos simultáneamente. Ellos sostienen el mar como los doce toros de hierro del Templo de Salomón, y este mar es el depósito de las aguas celestiales.

Al fondo de la Sala de las Dos Hermanas se halla el mirador de Daraxa, hecho para asomarse a los jardines interiores, del mismo modo que otros balcones se abren al Albaicín, constituyendo una parte importante de la estética de la Alhambra. Originalmente, antes de que las habitaciones del emperador los cerrasen, el mirador se abría a unos jardines que se extendían hasta la muralla con perspectivas hacia la Carrera del Darro y el Albaicín. En la Sala de las Dos Hermanas aparecen mezclados con hojas y otros motivos ornamentales del siglo XIV inscripciones sobre el zócalo de azulejos, en los que se alude a la construcción de la dependencia como un jardín:

Jardín yo soy que la belleza adorna: sabrá mi ser si mi hermosura miras…Jamás vimos jardín más floreciente -de cosecha más dulce y más aroma-.

Patio de Lindaraja

Con precedentes en un jardín nazarí este espacio fue reordenado en la primera mitad del siglo XVI con motivo de la construcción de los llamados Cuartos Nuevos, que fueron ocupados por los Reyes Católicos y por Carlos V e Isabel de Portugal. Tiene planta trapezoidal y está adornado con cuadros de setos de boj, cipreses, acacias, y naranjos. En el centro hay una fuente de mármol situada en 1626, que posee una taza gallonada proveniente del patio del Mexwar, en cuyo borde hay una inscripción:

Yo soy un orbe de agua que se muestra a las criaturas diáfano y transparente –un grande Océano cuyas riberas son labores selectas de mármol escogido- y cuyas aguas, en forma de perlas, corren sobre un inmenso hielo primorosamente labrado

Patio de la Reja

En este espacio había una huerta en la época de los Reyes Católicos. Con motivo de las obras llevadas a cabo durante el reinado de Carlos es ocupado por una pradera de hierba con árboles y juegos de agua, que hacían que los visitantes se mojaran los pies. En el centro hay una fuente moderna de piedra.

Jardines del Partal

Están formados por una pabellón del siglo XIII o XIV con forma de terraza mirador abierto al Albaicín y al paisaje de la carrera del Darro. Delante tiene un gran estanque rectangular, en cuyos extremos había dos leones de mármol, similares a los del patio de los Leones, que procedían del Maristán. En la actualidad los leones han sido trasladados. Los jardines, que hay enfrente, son modernos y han sido construidos sobre antiguas dependencias traseras de la Casa Real.

Generalife

Jardín musulmán por excelencia, está considerado como uno de los más bellos del mundo por su inmejorable situación, desde donde contempla la Alambra, el Albaicín y un amplia perspectiva de la vega de Granada. Es un jardín hecho para el placer y el disfrute de los sentidos. Fue construido en el siglo XIV y su nombre deriva de la palabra Yannat-al-arif, que significa Jardín del Arquitecto, probablemente porque lo fundara el alarife o visir de Abdalá III, de quien toma su nombre, cediéndolo después al rey Aben Nazar. También se ha denominado como Huerta del Zambrero o Tañedor de Laúd, porque parece que allí los cortesanos solían celebrar sus zambras o fiestas íntimas.

Es el único palacio de verano que se conserva de los muchos existentes en lanolina de la Sabika. En esta obra se unen arquitectura de ladrillo, muros enjalbegados con cal blanca, y teja, junto con la vegetación organizada en terrazas y las perspectivas exteriores, que se contemplan desde los pabellones, los pórticos y las galerías.

El conjunto más monumental es el Patio del Riad o Patio de la Acequia, que está formado por sendos pabellones ubicados en los lados menores, y en el centro la acequia, la fuente, los surtidores y la vegetación. Unas excavaciones recientes han descubierto la estructura original, que era similar a la de los jardines persas y a la de los almohades hispanomusulmanes: planta cruciforme, un pequeño prado con flores y pequeños árboles frutales, que no ocultaban la visión de la arquitectura.

Patio del Ciprés de la Sultana

Es un simple patio, cercado por muros lisos cubiertos de vegetación, con un estanque en el centro en forma de U con surtidores en movimiento alrededor de la fuente central. En el costado norte hay una crujía con dos pisos adornados con galerías porticadas, realizadas en el siglo XVI. Mientras que la galería inferior es simple y sólo está abierta al patio, la superior es doble, abriéndose tanto al patio como al paisaje exterior.

Jardines altos

Estos jardines corresponden a transformaciones posteriores a la época nazarí, realizadas por sus propietarios los Grimaldi Palavicini. En el año 1921 pasaron a propiedad del estado español. En ellos intervino Prieto Moreno, realizando a mediados del siglo XX los jardines que existen alrededor del teatro al aire libre.

BIBLIOGRAFÍA RECOMENDADA

  • FORESTIER, Jean Claude Nicolás (1924), Gardens. A note book of plans and sketches, Charles Scribers Sons, London.
  • GRABAR, Oleg (1980), La Alhambra: iconografía, formas y valores, Madrid, Alianza Forma.
  • GALLEGO Y BURÍN, Antonio (1982), Granada. Guía artística e histórica de la ciudad, Editorial Don Quijote, Granada.
  • PRIETO MORENO, Francisco (1983), Los jardines de Granada, Madrid, Dirección General de Bellas Artes.
  • DODDS,Jerrilynn D.(coord.)(1992), Al-Andalus. Las artes islámicas en España, Madrid, Ediciones El Viso.
  • DOMÍNGUEZ CASAS, R., (1993), Arte y etiqueta de los Reyes Católicos. Artistas, Residencias, Jardines y Bosques, Madrid, Alpuerto.
  • PUERTA VÍLCHEZ, José Miguel (2011), La poética del agua en el islám, Baiona, Ediciones Trea.
  • TITO ROJO, José (1998), “Permanencia y cambio en los jardines de la Granada Morisca (1492-1571).Los Jardines de los Palacios Nazaríes: la Alhambra y el Generalife”, en AÑÓN, C. y SANCHO, C. (editores), Jardín y naturaleza en el reinado de Felipe II, Aranjuez, Sociedad para la Conmemoración de los Centenarios de Felipe II y Carlos V, pp. 363-379.