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Historia del jardín

La naturaleza al servicio del arte

Córdoba. Madinat Al Zahra

El Jardín Hispanomusulmán El mundo musulmán se extiende en un siglo desde la India hasta la península Ibérica, abarcando multitud de pueblos relacionados por haber pertenecido muchos de ellos al Imperio Romano, que va a constituir la base sobre la que va a construir su propia cultura. Para esta cultura el Paraíso Coránico, revelado por Dios, es no sólo una meta sino también una fuente de inspiración real. Oto aspecto importante es el medio físico de la península arábiga, en la que se crea esta cultura, caracterizado por grandes extensiones desérticas, donde únicamente existen pequeñas extensiones, en las que se dan las condiciones necesarias para el desarrollo de la vida. Estos lugares son los oasis, donde el agua que brota del subsuelo posibilita la existencia de vegetación y árboles frutales. Ambos elementos, el Paraíso y el oasis, se encuentran en la base del jardín musulmán, ya que cuando esta cultura siempre que ha realizado jardines ha buscado hacer recreaciones de los jardines descritos en el Corán y de los oasis de los desiertos. Las características del Jardín Hispanomusulmán son las siguientes: 1. Existe una base derivada de los patios romanos y persas, de manera que el patio peristilado con jardín en el centro inspira su creación. 2. Son jardines privados, cerrados al exterior, secretos y relacionados con la vida familiar de sus propietarios. 3. Se ubican en los patios de las casas, de los palacios y de las mezquitas. 4. Se conciben como paraísos celestiales, por lo que poseen todos los elementos que aparecen citados en El Corán: agua, vegetación, árboles frutales de tipo mediterráneo –naranjos, limoneros, higueras, palmeras, olivos- y plantas aromáticas de ricos colores. 5. El agua es el centro conceptual del jardín, que mana de surtidores y es recogida en acequias y albercas, que son los dos elementos formales más importantes, junto con los canalillos que la conducen y la transportan para regar los macizos de flores y los árboles frutales. 6. Tiene forma geométrica, regular, conformada por setos o macizos, así como por árboles alineados. 7. Los patios tienen forma de cruceros con la fuente en el centro, de donde parten cuatro canales, inspirados en los ríos del Paraíso. De todos los jardines famosos que existieron en Al-Andalus sólo se han conservado restos importantes pertenecientes a las tres etapas principales de esta cultura: el patio de la Mezquita de Córdoba y los jardines de la ciudad palaciega de Medinat-al-Zahara, pertenecientes a la época califal, siglos IX y X; los jardines Almohades del Patio del Yeso del Alcázar y del Patio de la Antigua Casa de la Contratación,ambos en Sevilla; y los jardines nazaritas de la Alambra y del Generalife de Granada, realizados en el siglo XIV. Existen por lo tanto siglos vacíos, durante los cuales hay una clara decadencia en la construcción de jardines. Madinat al-Zahra Situada a unos seis kilómetros de la antigua carretera de Córdoba a Sevilla y en las faldas de una colina montañosa, conocida como Chábal al-Arús o Monte de la Novia, fue construida como ciudad palatina autosuficiente por el califa cordobés Abd ar-Rahmán III an-Nasir a partir del año 940-941. Con posterioridad su hijo al-Hakam II continuó enriqueciéndola hasta que fue destruida en el año 1010 por el jefe de los bereberes Sulaimán al-Mustaín. A partir de ese momento sus restos se convirtieron en cantera para numerosas edificaciones, pudiendo encontrarse en numerosos edificios sus característicos capiteles de nido de avispa. La ciudadela, conocida como Córdoba la Vieja, permaneció en estado de total abandono hasta que en el año 1910 el arquitecto Ricardo Velázquez Bosco realizó la primera excavación importante. Desde entonces se han sucedido las intervenciones, que han buscado no solo su estudio sino también la recuperación de sus zonas más importantes. Constituye la máxima manifestación de una tipología de villa ajardinada que fue frecuente en los alrededores de Córdoba y cuya primera manifestación fue la hacienda de al-Rusafa, situada tres kilómetros al noroeste de la capital, zona que hoy lleva el nombre de Arruzafa. Construida por Abd-al-Rahman I poseía una gran jardín, en el que se aclimataban plantas traídas de otras partes del mundo. Este jardín botánico de promoción real demuestra el interés y la preocupación de los hispanomusulmanes del siglo VIII por la botánica y la agricultura práctica, ya que se cultivaban numerosos árboles frutales. La ciudad posee una extensión de unas 110 hectáreas con un kilómetro y medio en su lado más largo y estuvo completamente rodeada por una doble muralla. Siguiendo la disposición del terreno la ciudad está estructurada en tres terrazas escalonadas orientadas de norte a sur, que permiten gozar de amplias perspectivas sobre las terrazas inferiores y sobre la vega del Guadalquivir. Las dos terrazas superiores estaban ocupadas por las dependencias de la residencia regia, y la inferior, donde se encuentra la mezquita-aljama, ocupada por la ciudad propiamente dicha, la cual apenas si está excavada. >Terraza superior La zona oriental pertenecía al sector público y el occidental a la vida privada de la familia real. Destacan dos unidades residenciales formadas por crujías de habitaciones organizadas en torno a un patio solado de sillares con andén perimetral. La vivienda oriental ha sido identificada con la vivienda de Cháfar, primer ministro de al-Hakam. Consta de tres ámbitos separados: uno público, otro privado, precedido por un patio con pila circular y surtidor, y otro de servicio. La vivienda occidental está formada por una residencia pequeña, que posiblemente sirvió de vivienda del heredero, de la esposa del califa o de un miembro importante de la familia. En él se halla el denominado Jardín de Príncipe, con planta rectangular, rodeado en los lados oriental y occidental por corredores. Un paseo pavimentado rodeado de acequias conforma un eje longitudinal que divide el jardín en dos zonas semejantes y que finaliza frente al corredor occidental en una alberca cuadrada. En la zona más occidental de este sector se encontraban las habitaciones del Califa. La Casa del Ejército o Dar al-Chund Originalmente se creía que estaba relacionada zona la zona castrense, aunque en la actualidad se ha identificado con Dar al-Wuzará o casa de los ministros. Está formado por un machlis o salón de recepciones, estructurado en cinco naves, de las que la central es más que las laterales. Delante tiene un pórtico transversal con cinco arcos de herradura abiertos a un patio cuadrangular ajardinado, plantado en la actualidad con adelfas, mirtos y madroños. Terraza intermedia En esta zona se halla la zona más monumental y pública del palacio, presidido por el Salón Rico o Salón de Recepciones que se abre a través de una arquería de herradura a un gran jardín, denominado Jardín Alto para diferenciarlo del Jardín Bajo, que con una estructura similar se hallaba a levante en la terraza inferior. El Jardín Alto tiene la tipología del jardín cuatripartito de origen persa con un pabellón en el centro rodeado de cuatro albercas. Con ventanas en los cuatro lados el espectador tenía la sensación de que se encontraba rodeado de agua. Es un ejemplo muy temprano de pabellón flotante en la arquitectura islámica. Es el jardín cuatripartito más antiguo de los encontrados en el Magreb y en Al-Andalus. La alberca septentrional, situada delante del Salón Rico, es la más grande y contenía la famosa lámina de azogue, que, según las crónicas, al agitarse producía la sensación de que todo el salón se movía. El jardín está bordeado por un andén de piedra para poderlo rodear y contemplar en alto los árboles, la vegetación y las albercas. Todo el Jardín estaba cerrado por una muralla de doce metros de altura. El Jardín Bajo no ha sido recuperado, aunque posee la misma estructuración del Jardín Alto, por lo que debía ser muy similar. Situado a unos catorce metros por debajo es un gran jardín cuatripartito, amurallado, con paseos perimetrales y albercas en sus frentes. BIBLIOGRAFÍA RECOMENDADA: Dodds, Jerrilynn D.(coord.)(1992), Al-Andalus. Las artes islámicas en España, Madrid, Ediciones El Viso. López-Cuervo, Serafín(1985), Medina-al-Zahra. Ingeniería y formas, Madrid, Ministerio de Obras Públicas y Urbanismo. Villar Movellán, Alberto (coord.)(1995), Guía artística de la provincia de Córdoba, Universidad de Córdoba.