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Historia del jardín

La naturaleza al servicio del arte

Bomarzo. Jardines de Bomarzo

Bomarzo, Italia

Surge de la mano del príncipe Vicino Orsini (1523-85). Se ha atribuido su creación a Pirro Ligorio, Bartolomeo Anmannati y J. del Duca. Los jardines son una reflexión sobre el destino del ser humano y tienen como precedente obras como el Sueño de Polifilo (1499), el Amadigi (1560) de Bernardo Tasso y el Orlando furioso (1532), que recrean un bosque sagrado entendido como laberinto simbólico. Los jardines están separados del palacio y se adaptan al terreno sin ejes compositivos.

Sólo hay un camino por el que vamos descubriendo cada uno de sus componentes, que son independientes formalmente. Participa de la tradición clásica del bosque sagrado como lugar de iniciación. Se caracteriza por su estructura inorgánica y por la ausencia de unidad visual. Es un jardín manierista, monocromático, compuesto por árboles caducifolios (robles, abedules y avellanos) y perinnifolios (laureles, boj).

El conjunto escultórico está formado por esculturas talladas in situ sobre las rocas del lugar, de tamaño descomunal. RECORRIDO Tras pasar el puente y atravesar la puerta nos encontramos con un camino de ida y vuelta, que va pasando por las siguientes esculturas:

  • Dos esfinges: actúan como guardianes de las puertas como en los santuarios egipcios, pero aquí son leones con cabezas de mujer y tienen el carácter enigmático de las esfinges griegas, que acechaban al borde de los caminos, donde formulaban preguntas a los caminantes y devoraban a los que no sabían responderlas. Sobre los pedestales hay dos textos: Quien no va por este lugar con las cejas alzadas y los labios apretados, tampoco sabrá admirar las famosas siete maravillas del mundo. Tú que entras aquí, observa todo con detenimiento y díme luego si tantas maravillas han sido hechas por engaño o bien por arte.
  • Unas escaleras descendentes llevan al abismo, por donde transcurre un arroyo de aguas oscuras. – Desmembratio: Orlando desmembra a un pastor: señala la tensión de los opuestos, clave del camino iniciático, que el filósofo debe seguir.
  • Ninfeo: aparecen los emblemas de los cinco sentidos: espejo, cítara, perfume, uvas…, que son cinco maneras de conocer la realidad.
  • Ariadna dormida: tras darle a Teseo el ovillo se quedó dormida. Ese instante fue aprovechado por Teseo para llevarla a la isla de Naxos, donde fue encontrada por Dionisos, quien se casó con ella. De este modo el dios conoció el amor humano.
  • Ballena, Tortuga y Pegaso: la Ballena es el monstruo marino que se traga a seres humanos y luego los devuelve; la Tortuga y Pegaso representan lo fijo y lo volátil. La Tortuga y la Fama simbolizan la imagen emblemática del Festina lente (corre despacio).
  • Fons vitae: en ella aparece Venus, diosa del amor y fuente de vida.
  • Casa inclinada: con planta cuadrada y fuerte inclinación, expresa el peligro a que conduce todo exceso de seguridad en sí mismo. Al abandonar el teatro del mundo en pos de la verdad nuestra casa se tambalea.
  • Terraza de las 1000 urnas: es una recreación de la Arcadia de Sannazaro con Neptuno y Demeter o la Bona Dea, personificaciones del agua y de la tierra
  • Fuente de Neptuno: con el brazo izquierdo sostiene un cuerno de la abundancia rebosante de frutos, que alude a la fuerza fecundante del agua, mientras que con la derecha acaricia a un delfín.
  • Proserpina: gran madre, hija de Demeter o Ceres, representa a la tierra nutricia. Demeter es la tierra cultivada y Perséfone la semilla.
  • Elefante: representa lo fijo. Lleva en su espalda una torre y a un hombre en sus fauces. Recuerda un emblema de Alciato, que representa a la Paz. Indica que el camino hacia la paz interior es difícil.
  • Dragón: representa el elemento volátil. Vigila la entrada a la gruta, el lugar sagrado de la renovación.
  • Ogro: en italiano Orco es el nombre de Plutón, dios de las riquezas del mundo subterráneo, mansión de los muertos. Dentro hay un altar, donde se produce el sacrificio que nos permite encontrar el centro.
  • Escalera ascendente: simboliza el progreso hacia el saber.
  • Can Cerbero: guardián de tres cabezas, que guarda las puertas del Hades. Aquí guarda el acceso al Templo del Conocimiento.
  • Templo del Conocimiento: en lo más alto, en un espacio abierto y lleno de luz se encuentra el Templo del Conocimiento con planta octogonal, pórtico tetrástilo de proporción áurea, y techo encasetonado adornado con rosas y un ave fénix en el centro.
  • Perséfone: personifica la semilla, que tiene que morir para fructificar. Representa al candidato a la iniciación, que debe morir para transformarse en un nuevo ser. Se halla en la Terraza de la Primavera.
  • Osos: portadores de un escudo y una rosa, representan al apellido Orsini, y advierten al neófito que deben guardar la rosa de los misterios.
  • Harpías: significa raptora y personifica a las fuerzas de la naturaleza, que son capaces de arrastrar al abismo a cualquier ser humano. Tiene cabeza y tronco de mujer, cola de serpiente, y alas y garras de ave.Sirena: ser dual que personifica la escisión interna del ser humano.
  • Capiteles: con una, dos y cuatro cabezas, simbolizan la unidad, la dualidad y la cuaternidad.
  • Banco: apropiado para el descanso y la reflexión.
  • Ruina: simboliza la seducción estética por las ruinas, inspirada en el Sueño de Polifilo.
  • Monumento a la Triple Luz: es un axis mundi, que conecta lo subterráneo, lo terrestre y lo celeste. Consta de tres elementos superpuestos:
    • Proteo: representa el horror frente al destino, y simboliza el mundo subterráneo.
    • Esfera armilar: alude a la influencia astral, símbolo del universo, de la perfección y del mundo espiritual.
    • Fortín con cinco torres: es la Jerusalén del Apocalipsis. Las cuatro torres representan los cuatro elementos, la cruz la unión de los contrarios y la torre central la quintaesencia que nos conduce al origen de la luz. Una vez iniciados, ya podemos salir al exterior

BIBLIOGRAFÍA RECOMENDADA

  • ANIBARRO, Miguel Angel (2002), La construcción del jardín clásico, Madrid, Ediciones Akal.
  • CALVESI, Maurizio (2000), Gli incantesimi di Bomarzo. Il Sacro Bosco tra arte e letteratura, Milano, Bompiani.
  • KRETZULESCO-QUARANTA, Emanuela (1996), Los jardines del sueño. Polifilo y la mísitica del Renacimiento, Madrid, Ediciones Siruela.
  • ROQUERO, Luisa (1999), El Sacro Bosco de Bomarzo. Un jardín alquímico, Madrid, Celeste Ediciones