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Historia del jardín

La naturaleza al servicio del arte

Barcelona. Parque Güell

Barcelona, España

Enclavada en la Sierra de Collserola se halla la montaña Pelada, donde en 1899 el comerciante Eusebi Güell compró a Salvador Samá, marqués de Marianao, la finca Can Muntaner para dedicarla a parque y urbanización. Pertenece al barrio de la Salud, surgido en 1864 alrededor de un santuario, que con el paso del tiempo se convirtió en una zona residencial para la alta burguesía barcelonesa. El propio autor de la obra, Antonio Gaudí, señala su inspiración en un modelo inglés de viviendas de estudiantes diseminadas por un parque.

Asimismo es muy próximo al modelo inglés de la ciudad jardín, que Güell pudo conocer directamente durante su larga estancia en Inglaterra. Siguiendo este modelo, Güell y Gaudí proyectaron un parque colonia, cuya forma y disposición se basan en medidas simbólicas: el plano forma una figura de siete lados con siete puertas, con quince hectáreas parceladas en sesenta triángulos iguales, en el centro de las cuales se hallaban las casas con sus jardines.

En total habría cuarenta casas ocupadas por cuatrocientas personas. Al final, además de la casa de Muntaner, sólo se construyeron la casa de Gaudí y la del abogado Trías Doménech, de manera que la colonia de propietarios privados en principio proyectada se convertiría en un parque. En la actualidad la casa Muntaner es la Casa-Museo Gaudí, la casa de Güell es una escuela, y la casa de Trías sigue perteneciendo a esta familia. Las obras comenzaron en el año 1900 y se suspendieron con motivo de la guerra de 1914. Muerto Gaudí en 1918, el Ayuntamiento de Barcelona adquirió la finca en el año 1922. El parque está completamente rodeado por una muralla adornada con franjas rojas y blancas, que aísla el interior como si fuera una isla. Tanto el interior como el exterior están llenos de continuos símbolos de carácter esotérico, utópico y masónico.

El acceso principal se realiza por la calle de Olot a través de una reja, que procede de la Casa Vicens, obra también de Gaudí. A ambos lados hay dos pabellones con planta en forma de serpiente, animal relacionado con la salud, con la medicina y con el dios médico Apolo, al que se rendía culto en el santuario de Apolo, que es uno de los modelos de inspiración del Parque. El pabellón de la izquierda pertenecía a la administración del parque y el de la derecha a la oficina del conserje, frente al cual hay una especie de cueva, diseñada como cochera, cuyos pilares se parecen a la patas de un elefante. En su interior hay una columna con un agujero para mostrar en ese juego de lo real y aparente que por dentro está hueca.

La entrada a los pabellones se hace en esquina por un porche y están coronados por cúpulas recubiertas con trozos de cerámica polícroma troceada o trencadí, que dibuja figuras geométricas en forma de escamas. La cúpula del pabellón de la derecha finaliza en una chimenea en forma de hongo y el de la izquierda en forma del hongo amanita muscaria, que tiene capucha roja y manchitas blancas. Este hongo produce al consumirse efectos alucinógenos y era consumido para entrar en trance. Tras el pabellón de la izquierda hay una torre finalizada por la cruz de seis direcciones. Tras el ingreso una pequeña plaza conduce a la escalinata, en el centro de la cual hay una cascada que desemboca en varios estanques. En la primera hay formaciones de coral y unas losas con las imágenes de un compás y un círculo, del que sobresalen cinco palos rectos.

El segundo sector está presidido por un gran escudo de Cataluña, en el centro del cual hay una cabeza broncínea de serpiente. A su alrededor hay frutos de eucalipto.

En el tercer sector destaca la figura de la Salamandra, animal alquímico que al igual que la Piedra Filosofal vive en su fuego sulfuroso dentro de un baño de vapor ígneo. La salamandra corresponde a la sustancia del mercurio en su etapa final, cuando alcanza el estado de indestructible. En el cuarto sector hay una escultura, cuya zona baja tiene la forma de un trípode, que sostiene una piedra irregular cubierta por tres triángulos. El trípode ha sido asociado con el que usaba la Sibila de Delfos, cuando entraba en trance, y la piedra con la Piedra Filosofal, relacionada también con la salamandra.

La escalinata se cierra con un banco, del que se tiene una excelente perspectiva de la escalinata y el acceso al parque. Este banco recuerda al que existe en el jardín italiano de Bomarzo. Al final de la escalinata se halla la Columnata dórica, que sostiene una parte de la plaza del Teatro Griego situada encima. La columnata filtra el agua de lluvia que se deposita en la Cisterna, ubicada debajo. La Columnata, llamada igualmente templo y mercado, está formada por ochenta y seis monumentales columnas dóricas, que soportan el techo adornado con cerámica polícroma, donde destacan cuatro grandes plafones, que representan los soles de los solticios y equinoccios, y catorce plafones pequeños, que representan a la luna. En el fondo de la sala hay un manantial de agua magnesiana, que desembocaba también en la cisterna.

Por unas escaleras laterales se accede a la Plaza del Teatro Griego, limitada en su frente meridional y en los lados por el gran banco ondulado, y en el frente septentrional por el paseo de las palmeras. El banco ondulado así como la cerámica polícroma que lo recubre completamente son dos obras maestras del arte modernista europeo. Destaca tanto por su variedad temática como por su policromía –flores, mariposas, molinetes, conchas, estrellas, hojas, figuras geométricas, etc- así como inscripciones, entre las que llaman la atención las que se refieren a la Virgen María. Desde el lado izquierdo se accede a tres pórticos: el primero es llamado de la Lavandera, por la figura de la mujer que lleva sobre la cabeza una cesta y que también ha sido asociada con la Hermana Masona. El interior de este pórtico está configurado por columnas inclinadas y una larga bóveda, que se asemeja al tubo que forma una ola grande.

A continuación el segundo pórtico tiene forma de semicírculo con columnas helicoidales. El tercer pórtico se halla debajo. Los pórticos conducen a la Vía Principal del parque, que está bordeada por palmeras reales y de piedra, tras las cuales unas puertas conducen a las grutas excavadas en el interior de la montaña. Las piedras redondas existentes a lo largo de esta vía han sido asociadas con el contario del rosario. La Vía Principal conduce a la Casa Museo Gaudí y a tres viaductos diseñados en curva y realizados con piedra del lugar, donde también desborda la imaginación de Gaudí, ayudado en esta ocasión por su colaborador el arquitecto Joan Rubió.

Los caminos están bordeados por bancos rústicos, jarrones con ágaves y palmeras artificiales, y se apoyan en su cara externa sobre una hilera multiforme de columnas de piedra. La arquitectura de piedra diseñada por Gaudí está en plena simbiosis con la montaña Pelada y con los árboles que se fueron introduciendo hasta formar un verdadero bosque mediterráneo. Entre las especies destacan las palmeras, los pinos, las acacias, los cedros, los eucaliptos, los cipreses, los olmos, los plátanos, así como diferentes arbustos también de tipo mediterráneo. En el lado izquierdo del parque se halla la Colina o Turó de las Menas, al pie de la cual se descubrieron fósiles de animales prehistóricos.

Este hallazgo llevó a Güell y a Gaudí a profundizar en su simbolismo mítico, construyendo en lo alto una capilla cerrada con planta polilobulada con la forma del talayot baleárico prehistórico, encima de la cual construyó un Calvario con tres cruces. La unión de la rosa de la planta con la cruz que la corona ha sido asociada con la sociedad secreta de los rosacruces, a la que según algunos autores pertenecía Gaudí.

BIBLIOGRAFÍA RECOMENDADA

  • KENT, C. y PIRINDL, D. (1992), Hacia la arquitectura de un Paraíso. Park Güell, Madrid.
  • ROJO, E., (1997), El Park Güell. Historia y simbología, Barcelona.
  • CARANDELL, Josep M., Park Güell. Utopía de Gaudí, Barcelona.
  • GARRUT, Joseph M. (2004), Park Güell