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Historia del jardín

La naturaleza al servicio del arte

Barcelona. Laberinto de Horta

Barcelona, España

HISTORIA

Fue creado a partir del año 1781 por Antoni Desvalls, marqués de Alfarrás. En el siglo XIX sufre una importante ampliación, siendo cedido al Ayuntamiento de Barcelona en el año 1970. AUTORES En su construcción colaboraron con el marqués el arquitecto italiano Domenico Baqutti y el jardinero francés Delvalet. A mediados del siglo XIX intervino en las obras de ampliación el arquitecto Elies Rogent,conocido por sus trabajos en la dirección de obras en la ciudad de Barcelona.

ESTRUCTURA

El jardín consta de tres zonas:

  1. Casa y jardín doméstico La casa tiene sus orígenes en una torre de defensa del siglo XII. Posee una envoltura neomudéjar del siglo XIX con arcos de herradura y arcos lobulados. El jardín doméstico es una obra del siglo XIX. Está plantado con bojes recortados y parterres. Es de estilo ecléctico. Posee escaleras y dos bustos junto a la casa, cerrándose por la zona del jardín con una reja y una portada coronada por dos leones.
  2. Jardín italiano Es la zona más antigua, de estructura ascendente y organizada en torno a un eje central axial por tres terrazas superpuestas, desde las que se goza de amplias perspectivas axiales, diagonales y laterales. Es aquí donde se concentra el programa iconográfico centrado en torno a temas amorosos, derivados de figuras y escenas mitológicas. Para la correcta comprensión de su programa iconográfico es necesario reconocer que existen unas claves. Al principio se encuentra el Rapto de Europa, que desencadena todo el tema del Laberinto, en oposición al rapto de Anfítrite por Neptuno.
  3. Y al final la Gruta de Egeria, que representa el término del viaje, a donde el caminante llega, al igual que Eneas hizo en el Lacio tras su peligroso viaje, iniciado después de la destrucción e incendio de Troya.
    1. Primera terraza: saliendo por la parte trasera de la casa se accede por este orden a los siguientes espacios: Plaza de las Columnas o de los Leones con trazado rectangular; el Jardín de los Musgos es de carácter paisajístico y boscoso, con un estanque en el centro; Pequeño Laberinto, adornado con cipreses, la gruta del Minotauro y diversos bustos, entre los que destaca el de Homero; y el Laberinto de setos de cipreses. El programa iconográfico se inicia con dos relieves colocados a ambos lados de la Puerta de los Leones, donde se representa el Rapto de Europa y el Rapto de Anfítrite. A la entrada del laberinto hay un relieve con Ariadna entregando el ovillo a Teseo. En el centro del laberinto se encuentra la escultura del joven Eros o el Amor. Fuera ya del laberinto se halla una gruta consagrada a la ninfa Eco con una inscripción en la se menciona su amor despreciado por Narciso.
    2. Segunda terraza: está formada por una balaustrada decorada con los relieves de Deucalión y Pirra haciendo nacer hijos de las piedras y un Triunfo de Venus. A los lados hay dos templetes monópteros consagrados a dos mujeres amadas por los dioses: Dánae y Ariadna. En la parte superior de la terraza hay dos monumentales bustos que representan a Baco y a Ariadna.
    3. Tercera terraza: está presidida por un pabellón neoclásico con pórticos a ambos lados consagrados por dos relieves a los triunfos de las artes y de las ciencias. Tras el pabellón hay un estanque que surte de agua a todo el jardín, y en la parte superior una gruta consagrada a la ninfa Egeria, que se encuentra recostada, solitaria y meditabunda, contemplando todo el jardín que se extiende a sus piés. 3) Jardín Romántico del siglo XIX Se encuentra situado a la izquierda en una colina natural, en la que el agua es el gran protagonista. En torno a su caida natural desde la fuente en forma de cascada situada en la zona más alta se van disponiendo distintos elementos que recrean un escenario natural: cascadas, canales y puentes, isla del amor, refugio del campesino, cabaña del ermitaño, falso cementerio, ruinas arqueológicas y una puerta china.

DICCIONARIO MITOLÓGICO DEL LABERINTO

Europa: ninfa de gran belleza, que fue raptada por Júpiter, para lo que se metamorfoseó en un toro y la condujo a Creta. De esta unión nació Minos. Anfítrite: hija de Nereo y esposa de Neptuno. Deucalión y Pirra: representan al Noé clásico y a su mujer, que repoblaron la tierra tras el diluvio. Murciélago: representa el ánimo vigilante, frecuente en la heráldica, especialmente en la catalano aragonesa. Eco: ninfa que personifica el fenómeno acústico del mismo nombre. Se enamoró de Narciso, el cual despreciaba a todas las ninfas, por lo que se refugió en el bosque y se extinguió, quedando sólo la voz. Egeria: ninfa profética. Tras la muerte de su esposo se marchó llorando a la soledad de los bosques, por lo que Diana la convirtió en una fuente. Vivía en los bosques del Lacio, a donde Eneas llegó después de su viaje para fundar Roma. Minos: hijo de Júpiter y de Europa. Dédalo: arquitecto del Laberinto. Minotauro: hijo de la mujer de Minos, Pasipha, y de un toro. Teseo: uno de los jóvenes que los atenienses tenían que entregar a Minos para que fuera devorado por el Minotauro. Es el hombre perfecto que sigue el hilo del conocimiento. Ariadna: hija de Minos, enamorada de Teseo, quien por recomendación de Dédalo, arquitecto y constructor del laberinto, donde Minos encerró al Minotauro, enseñó a Teseo el truco del ovillo. Abandonada por Teseo se casa con Baco en solemne matrimonio. La corona que lleva es el regalo de boda. Dánae: hija del rey de Argos, al que vaticinaron que un descendiente suyo lo mataría, por lo que encerró a su hija en una prisión. Sin embargo Júpiter se enamoró de ella y la poseyó en forma de lluvia de oro. De esta unión nacería Perseo. Laberinto: representa la vida del hombre, intrincada e impedida, con muchos desasosiegos; el mundo lleno de engaños y desventuras.

ESTILO, ICONOGRAFÍA E ICONOLOGÍA

El Laberinto de Horta es un jardín paisajista y romántico, con una zona más formal inspirada en modelos clásicos, y otra zona más pintoresca. Tiene un estilo mixto, englobando el antiguo jardín formal francés e italiano con el naturalismo inglés. Está concebido como un verdadero museo al aire libre, en el que el paisaje se decora como si fuera un cuadro con arquitecturas, esculturas, mobiliario, vegetación y elementos pintorescos y exóticos propios de la época romántica.

Así pues en un jardín de estas características se observa la unión de una configuración pictórica, distribuyendo estéticamente los elementos artísticos por el jardín, junto con el mantenimiento de lo que se denomina el genius loci, aprovechando las irregularidades del terreno para crear terrazas panorámicas, abiertas a amplias vistas, inspirándose en modelos clásicos como el templo romano de Palestrina. El Neoclasicismo impone la inspiración de estas obras de arte en modelos clásicos, especialmente el arte griego, cuya cultura se consideraba la cuna de la libertad y de la democracia.

Este retorno al arte griego es propiciado por el surgimiento de una serie de obras que estudian y ponen de moda este arte, destacando el caso de Joaquín Winckelman, considerado como el fundador de la historia del arte como historia de los estilos artísticos, y que escribió una obra fundamental al respecto titulada «Historia del arte en la Antigüedad». Winckelman decía que el arte griego representaba el máximo exponente de la belleza artística y era el modelo a imitar. También es necesario señalar la influencia que tuvieron los libros de viaje y las excavaciones arqueológicas. Junto con el clasicismo el romanticismo impondría la estética del sentimiento con escenas variadas y exóticas, ruinas, ermitas, cabañas rústicas y pequeñas construcciones realizadas con raíces o ramajes o que se cubrían con cortezas de árboles.

La ruina pasó a ser el centro de las zonas melancólicas del jardín e inició un culto a las ruinas desconocido hasta entonces. Las ermitas son un elemento importante de esta escenografía teatral, acompañadas de ataúdes, calaveras, cadáveres artificiales que se incorporaban al apretar un botón, maniquíes, ángeles tocando trompetas,y personas encarnando a ermitaños que no debían cortarse el pelo ni las uñas. Los elementos chinescos y las plantas exóticas, que aparecen en estos jardines, fueron traidos por los ingleses, que aportan a Europa esta moda oriental. Muchos de estos jardines, especialmente los ingleses, terminaban en un cementerio, real o ficticio. Todas estas características están presentes en el Laberinto de Horta. Junto a ellas hay otro aspecto que es necesario destacar: el Laberinto tiene todas las características para ser un jardín masónico. Su modelo más próximo parece ser el Jardín de Worlitz en Dessau, construido a finales del siglo XVIII por el príncipe Franz, el cual era ilustrado, filántropo y fisiócrata.

En una inscripción grabada en un busto suyo se dice: «A Dios construyó iglesias, cabañas a los pobres y templos dignos a las artes y a las ciencias…» Como en Worlitz en el Laberinto se busca la creación de un «símbolo microcóscomico de la vida», «el modelo perfecto de una existencia ilustrada» con un claro recurso a la Antigüedad, tanto simbólica como formalmente. En España el Laberinto puede relacionarse con el Capricho de la Alameda de Osuna en Madrid y con el Jardín del Príncipe en Aranjuez, que son también consecuencia del ambiente ilustrado que se vivía en la corte, donde los masones tenían un gran poder. Hay que pensar que la vanguardia ilustrada europea y española se agrupó en logias masónicas especulativas, surgidas desde el año 1717. En cuanto que sociedades secretas basadas en la igualdad y en la fraternidad propagaron un ideal social filantrópico. Muchos dueños y diseñadores de jardines fueron miembros de estas logias, aspecto éste que está siendo investigado en la interpretación del jardín paisajista.

Esta faceta explica por un lado las vías de penetración por las que el nuevo estilo de jardinería se difundió desde Inglaterra hasta el continente. Y por otro lado es un principio para interpretar muchas partes del jardín. En este sentido se trataría de la expresión de una concepción tanto artística como ideológica. El jardín se concibe así como una alegoría de la vida humana, donde la elección es difícil pero decisiva. También es un recuerdo de los ritos de iniciación masónica, en los que se debía realizar el ascenso y la iniciación de quien busca a Dios en solitario. Uno de los modelos simbólicos más utilizados en los circuitos de los jardines, que aparece también aquí en el Laberinto, es el Viaje de Eneas, el cual culmina con la fundación de Roma, símbolo de una sociedad ideal. Entre las citas virgilianas más utilizadas está el de la Gruta de Egeria, ninfa que habitaba en los bosques del Lacio, a donde Eneas llegó al final de su viaje para fundar Roma. Es por lo tanto una clara referencia a la «Nueva Roma».

Entre los elementos claramente masónicos de los jardines paisajísticas se podrían citar los siguientes: -la piedra filosofal, que representa el antiguo enigma alquimista y una metáfora filosófica y ética. -las columnas rotas en medio del jardín. -los retratos de filósofos griegos. -los elementos egipcios que aluden a su cultura hermética: pirámides, obeliscos y canopos. -el sendero de la virtud. -los templos clásicos colocados en elevadas colinas que simbolizan los templos de la sabiduría. Estos templos redondos también encarnaban «el templo de la felicidad masónica», representada con emblemas masónicos. -las grutas y las cabañas constituían el refugio del filósofo ermitaño enemigo de los palacios. Estas construcciones dispuestas a la manera de un decorado escénico tenían un sentido enblemático.

BIBLIOGRAFÍA RECOMENDADA

  • CLARK, H.F. (1980), The English landscape garden, Gloucester.
  • BUTTLAR, Adrian von (1993), Jardines del Clasicismo y el Romanticismo. El jardín paisajista, Madrid, Nerea.
  • GABANCHO, Patricia, Guía del Laberinto de Horta, Ajuntament de Barcelona.