Menú

Historia del jardín

La naturaleza al servicio del arte

Aranjuez. Jardín del Príncipe

Aranjuez, España

Su construcción se inicia en la época de Fernando VI, cuando se llevan a cabo la Huerta de la Primavera con trazado regular y destinada al cultivo de frutas y hortalizas, y el embarcadero junto al río. A partir de 1772 el joven Príncipe de Asturias, el futuro rey Carlos IV, emprende la construcción de un jardín romántico de estilo paisajista, en el que se integran las obras anteriores. Su dirección correrá cargo del arquitecto Juan de Villanueva y del jardinero Esteban Boutelou. Se encuentra situado al norte de la población entre la Avenida de la Reina de trazado recto y el cauce sinuoso del río Tajo.

En su interior se hallan varios jardines dispuestos de manera yuxtapuesta e independiente. A la izquierda se encuentra la Huerta de la Primavera de trazado regular y en la parte superior el Jardín Ochavado con cinco pabellones, entre los que destaca el Pabellón Real, construido por Santiago Bonavia en 1754. A partir de esta zona el jardinero Esteban Boutelou diseñó cinco jardines de estilo paisajista con edificaciones dirigidas por el ingeniero Domingo de Aguirre: el Fortín con una batería de cañones, el Castillo, utilizado como miradero sobre el río, y el Museo de Falúas, construido en 1963 siguiendo proyectos de Ramón Andrada para la exposición de las falúas reales. Siguiendo el recorrido hacia la derecha se encuentran la Fuente de Narciso y la Fuente de Apolo. La Fuente de Narciso fue erigida en la época de Carlos IV, aunque hubo de ser rehecha por Joaquín Dumandré en 1827.

Está formada por un estanque circular de piedra adornada con jarrones situados a los lados de la columna central, en la que cuatro atlantes sostienen la taza superior, de la que surge en lo alto la monumental figura de Narciso, cuyo gesto ampuloso refleja su asombro al ver su rostro reflejado en el agua. Mito funerario por excelencia, simboliza el egocentrismo, la vanidad y el egoismo. La Fuente de Apolo se encuentra al final de la calle del mismo nombre y cierra de manera escenográfica la amplia perspectiva, que parte desde la misma Avenida de la Reina. Fue terminada hacia 1828 por Isidro González Velázquez, que le otorgó un diseño arquitectónico.

La estatua de Apolo, de autor francés o italiano, es anterior y procede del Palacio de la Granja de San Ildefonso. Está formada por una columnata entre dos edificaciones en forma de humilladeros o arcos de triunfos, que cobijan en el centro la figura sedente del dios protector de las artes, erigida en lo alto de una pequeña colina artificial. Las dos construcciones laterales están rematadas por puttis sosteniendo sendas fuentes con surtidores animalísticos.

A la derecha del Jardín de Apolo Juan de Villanueva construyó a partir de 1785 el Jardín Anglochino, del que forman parten los elementos más singulares y significativos del Jardín del Príncipe: el estanque, el cenador chinesco y el templo monóptero. El primitivo Cenador Chinesco de Villanueva fue destruido durante la invasión francesa, por lo que hubo de ser reconstruido por Isidro González Velázquez. El Templo Monóptero posee diez columnas de mármol verde traídas de Italia y en los intercolumnios había esculturas egipcias, que en la actualidad se encuentran en el Museo del Prado.

A continuación se encuentran los Jardines Tropicales dedicados a plantaciones de origen americano y asiático, donde destaca la Montaña Rusa, que fue coronada con una construcción chinesca por Isidro González Velázquez. El último jardín es el que rodea la Real Casa del Labrador, iniciada en 1794 por Juan de Villanueva, que dispuso un edificio con planta en forma de U, dos plantas y ático, y paramentos de ladrillo adornados con mampostería y aplicaciones de escayola.

La decoración escultórica es muy rica, estando formada por esculturas en las hornacinas, bustos italianos de los siglos XVII y XVIII sobre pilares en la balaustrada de la terraza, y relieves con puttis y guirnaldas en el ático. La decoración oiginal de yesería fue sustituida en 1964 por aplicaciones de piedra falsa.

BIBLIOGRAFÍA RECOMENDADA

  • AÑÓN, Carmen, LUENGO, Carmen y LUENGO, Ana (1995), Jardines artísticos de España, Madrid, Espasa Calpe.
  • AÑÓN, Carmen (coord.)( 1998), Felipe II el rey íntimo. Jardín y naturaleza en el siglo XVI, Catálogo de la exposición, 23 de septimbre-23 de noviembre de 1998, Madrid, Patrimonio Nacional.
  • BONET CORREA, Antonio (coord.)(1987), El Real Sitio de Aranjuez y el arte cortesano del siglo XVIII, Catálogo de la Exposición, abril-mayo, 1987.
  • BOTTINEAU, Ives( 1986), El arte de corte en la España de Felipe V, Madrid, Fundación Universitaria Española. Edición española de la original en francés de 1962, publicada en Burdeos.
  • GARCÍA TAPIA, Nicolás(1990), Ingeniería y arquitectura en el Renacimiento español, Universidad de Valladolid.
  • MORAN TURINA, Miguel, y CHECA, Fernando (1986), Las Casas del Rey. Casas de campo, cazaderos y jardines. Siglos XVI y XVII, Madrid, El Viso.
  • RABANAL YUS, Aurora (1989), Los jardines del Renacimiento y el Barroco en España, en Jardines del Renacimiento y el Barroco, Wilfried Hansmann, Madrid, Nerea.
  • SANCHO, José Luis (2002), Guía. Real Sitio de Aranjuez, Madrid, Patrimonio Nacional.