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Historia del jardín

La naturaleza al servicio del arte

Aranjuez. Jardín de la Isla

Aranjuez, España

El Jardín de la Isla está separado del palacio por la Cascada de las Castañuelas, obra de Bonavia. Dos puentes, uno peatonal y otro para la carriola de la reina, permiten el acceso directo. Los trabajos previos para su ordenamiento fueron emprendidos por Gaspar de Vega y Alonso de Covarrubias, aunque será Juan Bautista de Toledo a partir de 1560 quien trazará el jardín con la ayuda del jardinero flamenco Juan Holveque y el italiano Jerónimo de Algora. El diseño ideado por Toledo se basa en un eje central axial cruzado por otros ejes perpendiculares, que conforman superficies rectangulares y cuadradas, agrupadas en jardincillos independientes y yuxtapuestos. La importancia de este eje central, que parte de la escalera de palacio, está remarcada por la presencia de plazas con fuentes en los cruces más importantes de los dos sistemas compositivos.

La calle central estaba recubierta por túneles de madera y de moreras, que conformaban las denominadas galerías. No faltaban tampoco las características bromas de agua en los caminos, formadas por fuentes bajas, que también aparecen en otros jardines españoles de la época. De este modo junto al ordenamiento axial y a las fuentes con temas mitológicos dispuestas en el centro de las plazas aparecen las fuentes bajas de raigambre hispanomusulmana, que le dan a los jardines renacentistas españoles su carácter ecléctico y mudéjar. Las fuentes se empezaron a colocar a partir del año 1582, aunque muchas de ellas datan de la época de Felipe IV.

La primera fuente con la que nos encontramos tras atravesar el puente es la Fuente de Hércules instalada en una plazoleta circular por Herrera Barnuevo en 1659. Dos figuras mitológicas colocadas sobre pilares a la entrada del puente, un Hércules matando al león de Nemea y una Diana cazadora con un ciervo, encuadran una perspectiva al fondo de la cual se alza la Fuente de Hércules, formada por una taza baja de piedra y otra más pequeña gallonada sobre un pilar con volutas en los cuatro frentes, coronando todo el conjunto la monumental figura en mármol blanco de Hércules blandiendo su maza. Su ubicación en este lugar preminente y privilegiado del inicio del jardín, mirando hacia el palacio, se debe a una clara voluntad de asociar la figura del monarca con este héroe, fundador mítico de la monarquía española. La siguiente plazoleta está dedicada a Apolo, divinidad protectora de las artes.

En el centro se encuentra la Fuente de Apolo, considerada como obra napolitana, atribuyéndose la escultura al artista Miguel Angel Nacherino. Es toda ella de mármol blanco con un pilar bajo octogonal adornado con escudos y cartelas con cabezas de animales, alternadas en el centro y en los ángulos de los lados. Sobre la segunda taza elevada sobre un pilar central se encuentra la figura desnuda de Apolo en posición de contraposto y sosteniendo con ambas manos una sarta de frutos.

A continuación se disponen la Fuente de las Horas, originalmente llamada Fuente del Anillo, la más antigua por su disposición en forma de fuente baja, y la Fuente de las Arpías, construida entre 1615 y 1617 por Juan Fernández y Pedro de Garay. Está formada por un estanque en piedra rectangular con una fuente en el centro que representa al Niño de la Espina, copia de la obra clásica traida por Velázquez de Italia.

En los ángulos del estanque hay cuatro columnas corintias coronadas por cuatro esfinges griegas. Todo el perímetro está adornado con bancos de piedra, que en los ángulos están rematadas por cuatro columnas coronadas por una cubierta vegetal, cuyo diseño se atribuye a Sabatini. A continuación se encuentra la Fuente de Venus, conocida también con el nombre de don Juan de Austria porque se suponía que venía del Golfo de Lepanto. El hecho es que procede de Florencia, que sigue el estilo de Juan de Bolonia, y que su color oscuro contrasta con el mármol, blanco de la fuente.

La Fuente de Baco está formada por una escultura de color oscuro del dios sentada sobre un barril, obra del escultor flamenco Jonghellinck, elevada sobre una fuente de mármol blanco realizada por Juan de Bolonia entre 1566 y 1570.

La Fuente de Neptuno está formada por la figura del dios de los mares, que corona la taza superior, y por dos grupos situados sobre pilares de la taza baja, supervivientes de los cuatro que originalmente la decoraban y que representaban a Juno y a Júpiter, a Neptuno y a Cibeles. Fueron encargados por Velázquez a Alessandro Algardi para decorar una chimenea del Alcázar de Madrid, aunque en 1661 fueron trasladados a los jardines de Aranjuez.

Otros elementos que decoran hoy el jardín son la Chimenea de ladrillo, que se utilizaba como respiradero de la tubería que traía el agua desde el Mar de Ontígola, una construcción que sirve como invernadero y una pajarera. En la zona final del jardín se construyó un parterre con siete estanques entre 1731 y 1737 con diseños de Esteban Marchand y realización de Leandro Brachelieu. Los accesos al jardín se decoraron con portadas, de las que hoy sólo subsiste la del puente de piedra sobre la ría, que sigue diseños de Ventura Rodríguez.

BIBLIOGRAFÍA RECOMENDADA

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