Las Humanidades Digitales: una marco de reflexión crítica sobre la cultura (I) [#CSHDSUR]

Transcribo, a continuación, parte de la conferencia «Las Humanidades Digitales: un marco de reflexión crítica sobre la cultura» que Esteban Romero me invitó a impartir en MediaLab UGR con motivo de la presentación del proyecto Ciencias Sociales y Humanidades Digitales del Sur [#CSHDSUR]. (Enlace a la noticia).

Para facilitar la lectura, la he dividido en dos partes.

 

Un horizonte desde el que pensar las Ciencias Sociales y Humanidades Digitales [del Sur]

 

1. La dimensión crítica como factor consustancial de las HD

¿Qué son las Humanidades Digitales? Plantear esta pregunta al inicio de una charla sobre HD puede parecer algo tópico o incluso cansino, pues, de hecho, la definición de las HD ha sido uno de los temas  sobre los que más ríos de tinta se ha vertido en los últimos años, especialmente en el ámbito anglosajón, donde las HD han experimentado un descomunal proceso de institucionalización. [Lo cual, en mi modesta opinión, está contribuyendo a una incipiente esclerotización, aunque esta sea otra historia que habrá de abordarse más adelante].  Planteo esta pregunta, por tanto, no con un fin epistemológico, buscando la delimitación y  definición de un campo de estudio, sino como un punto de arranque necesario para establecer un horizonte desde el que pensar las Humanidades Digitales.

Lo primero que se nos viene a la mente es la consabida definición basada en la convergencia entre lenguajes computacionales, tecnología informática, medio digital y disciplinas humanísticas. Yo misma he dado muchas veces esta definición. Pero la cuestión es algo más compleja si tenemos en cuenta que vivimos en una sociedad atravesada completamente por lo digital.  La pregunta que en este contexto emerge es: ¿dónde está el valor diacrítico del adjetivo «digital»? ¿No sería esta etiqueta algo redundante en nuestro mundo contemporáneo y, por tanto, prescindible? Asimismo, todos tenemos experiencia de que, salvo extrañísimas excepciones, nuestros compañeros, convecinos y conciudadanos utilizan de algún modo los recursos digitales para sus tareas cotidianas de investigación, docencia, comunicación o interacción social. Entonces, ¿qué es lo que hace diferente a las HD de cualquier otra actividad en la que se utilicen medios y recursos digitales?

Todas estas preguntas nos confrontan con la necesidad de resemantizar este sintagma a fin de que aporte algún valor diferenciador y, por tanto, tenga sentido el seguir utilizándolo. Una pregunta básica que podríamos hacernos es: ¿qué nos diferencia a los que nos autodenominamos «humanistas digitales» de nuestros compañeros que utilizan diariamente recursos digitales?

Bajo mi punto de vista, la respuesta reside en la actitud, es decir, la intención que guía la investigación y el propósito que subyace al empleo de la tecnología y el medio digital; dicho de otro modo, el humanista digital busca principalmente la producción de paradigmas de conocimiento inéditos que nos conduzcan a nuevos modelos interpretativos, esto es, a nuevas maneras de comprender la cultura, el mundo y el hombre. El corolario lógico que se desprende de ello es que las HD no implican hacer cosas de modo distinto con la asistencia de la tecnología sino «pensar» el mundo de manera diferente a través de las especificidades que definen el medio digital y el pensamiento computacional.

Las HD son, por tanto, un lugar desde el que pensar las cosas de manera diversa. Por eso decimos también que las HD se orientan a dar «respuestas  nuevas» a los problemas tradicionales que tienen planteadas las disciplinas humanísticas en su comprensión e interpretación del mundo; y, sobre todo, a generar «nuevas preguntas» que se inscriben en nuevos paradigmas interpretativos.

Ahora bien, pensar las cosas de manera diferente implica poner en cuestión el estado de cosas actual, es decir, llevar a cabo un desarticulamiento crítico de lo que hemos venido haciendo y pensando hasta ahora. En consecuencia, la dimensión crítica es consustancial a las HD; conforman ese sustrato esencial sin el cual únicamente avanzaríamos hacia una tecnologización de las disciplinas humanísticas. El problema de las HD, por tanto, no es un problema técnico, sino epistemológico, crítico y discursivo.

 

2. Convergencias en un contexto múltiple de redefinición de las Humanidades

Para entender en toda su amplitud sus implicaciones, las HD han de situarse en un escenario más complejo en el que convergen con una variedad de contextos en los que se reflexiona críticamente sobre las Humanidades y su papel en el mundo. Destacaré los siguientes dada su vinculación con la visión de nuestro proyecto CSHDSUR:

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New Humanities. Tal y como han sido definidas y son practicadas por el grupo de investigación de la Università di Roma Tre, las New Humanities afrontan de manera crítica los conceptos de inter y transdisciplinariedad. Desde esta perspectiva, que profundiza en el carácter constelacional que define el nuevo sistema de conocimiento, las New Humanities buscan explorar modelos inéditos que conecten saberes producidos por disciplinas muy alejadas en nuestro sistema tradicional de conocimiento heredado de la modernidad. De este modo, el traspaso continuo de las habituales fronteras disciplinares para elaborar nuevas interpretaciones del mundo nos impele a reconsiderar la artificiosidad de nuestro actual sistema de disciplinas científico-académicas y a reevaluar la potencialidad cognitiva y epistémica de los territorios de frontera.

Las Humanidades Públicas (Public Humanities), en el sentido de abiertas a la ciudadanía, emerge del proceso de desjerarquización de los conocimientos y el reconocimiento de la legitimidad de todos los saberes. Las Humanidades Públicas, por tanto, proponen construir espacios de colaboración entre comunidades académicas y no académicas para la elaboración de un conocimiento común que sea válido y significativo para TODOS. Este planteamiento, lógicamente, redefine el papel de la Academia como actor social y cultural, buscando que el conocimiento producido en los espacios universitarios permee toda la sociedad en un contexto de «transversalidad». Es importante enfatizar esta palabra, «transversalidad», pues implica una diferencia sustancial respecto de las políticas de divulgación que sí forman parte de nuestra tradición académica. La divulgación supone transferir un conocimiento experto a un público no experto, en una sola dirección, mientras que las Humanidades Públicas pierden el carácter unidireccional en pro de una concepción dialógica, horizontal y colaborativa.

Humanidades Generativas (Generative Humanities): la noción de Generative Humanities tal y como ha sido propuesta por  Johanna Drucker et al. en Digital Humanities (2012) alude  a la transformación contemporánea de las Humanidades en un «empresa generativa» (generative enterprise) en la medida en que los estudiantes y los profesores «hacemos cosas» cuando estudiamos o investigamos, generando no solo textos en su sentido tradicional (en la forma de análisis, comentarios, narraciones, críticas…), sino también imágenes, interacciones, relatos transmediales, plataformas web, aplicaciones, etc. En este sentido, Alejandro Piscitelli en un artículo reciente nos conmina a llevar a cabo una reconceptualización de los humanistas para dejar de pensarlos como simples  «publicadores» y entenderlos como «fabricadores» (makers).

Naturalmente, esta idea de las Humanidades Generativas conectan con la eclosión de los fablabs y la cultura maker, donde el acento se pone en las materialidades del proceso creativo y/o investigador, y en las condiciones que definen los propios procesos de producción/construcción/distribución de conocimiento. Este enfoque, en el marco de la cultura digital, tiene particular importancia porque nos ayuda a deshacer la falacia de que los objetos digitales son inmateriales simplemente porque no podemos tocarlos. Es decir, contribuye a deshacer el error epistemológico de la inmaterialidad de la Red. Tener consciencia de las condiciones materiales y de los procesos productivos que subyacen a la construcción/distribución de conocimiento nos permite expandir la dimensión crítica de las HD hacia otros aspectos que hasta ahora se nos habían pasado desapercibidos, y que implican la reconsideración de determinadas prácticas -laborales, económicas, políticas, ecológicas, etc.-.

Pues bien, el proyecto Ciencias Sociales y Humanidades Digitales del Sur se sitúa, justamente, en el centro de esta intersección.

 

3. Un sujeto que quiere estar inscrito en su tiempo

Si tenemos en cuenta este panorama, una de las definiciones más potentes que se pueden dar de las HD es que estas constituyen –o quieren constituir- un sujeto inscrito en su tiempo, esto es, forman parte de un espíritu de época –de nuestra época-, que toma consciencia plena del radical proceso de transformación cultural, social y epistemológica en el que nos encontramos; y que asume como irremediable el resquebrajamiento de los modos que hasta ahora habían primado en los procesos de acceso, producción y distribución del conocimiento. Así, las HD apuestan decididamente por la hibridación, los saberes múltiples, el conocimiento abierto y compartido, la convergencia de los entornos formales e informales, el pensamiento transdisciplinar, la transmedialidad, la cros-culturalidad, la colaboración en los márgenes disciplinares, la experimentación creativa, el riesgo del error… Las HD, por tanto, se explican en la necesidad de alinearse con los cambios de nuestro tiempo y de responder a sus retos.

 

4. La praxis como parte del compromiso teórico

Ahora bien, cuando hablamos de reflexión crítica en el ámbito de las HD no solo nos estamos refiriendo a pensamiento; es decir, las HD no constituyen una teoría sobre lo que acontece en el ámbito de la cultura digital, pues para ello ya existe un marco de desarrollo excelente en nuestro país: la teoría de la cultura digital o de la cibercultura. Por el contrario, las HD también implican actuación, pues el objetivo de buscar una disrupción conlleva «actuar» para que esa disrupción ocurra y tenga un impacto real en los ámbitos del conocimiento, la sociedad, la política y la cultura. Así pues, las HD implican «activismo», llevar a la práctica y defender mediante iniciativas concretas aquellos parámetros que son propios de nuestro tiempo y que bien articulados nos llevarán –creemos- a un mundo mejor. Sin duda, la praxis es parte inexcusable de las HD como compromiso teórico.

 

5. La hibridez como condición necesaria

Finalmente, para terminar de delinear este horizonte referencial desde el que pensar las HD hemos de advertir que la etiqueta «cultura/sociedad digital» habitualmente utilizada para definir nuestro mundo es sumamente inexacta y equívoca, pues el factor definitorio de nuestra contemporaneidad no es lo digital, sino la hibridez. Vivimos en un espacio físico-digital, un mundo en tránsito continuo, con espacios en los que las líneas entre lo digital y lo analógico se borran. Es precisamente este hecho, el saber que lo que acontece en el espacio inmaterial del ciberespacio puede tener un efecto concreto en nuestro mundo físico; y que lo que hacemos en el espacio analógico puede tener ecos, reverberaciones y efectos en el mundo digital, lo que justamente nos permite concebir las HD como un actor de transformación social, cultural y política.

 

Continúa: Dimensiones de pensamiento y actuación crítica

Cita recomendada: Rodríguez Ortega, Nuria, «Las Humanidades Digitales: un marco de reflexión crítica sobre la cultura (I)», Dixit. Blog de ReArte.Dix (Red Internacional de Estudios Digitales sobre la Cultura Artística), 11 de marzo de 2016, disponible en: http://historiadelartemalaga.uma.es/dixit/las-humanidades-digitales-una-marco-de-reflexion-critica-sobre-la-cultura-i-cshdsur/

Este texto está bajo una licencia CC: «Reconocimiento-No comercial-Sin obra derivada 4.0 Internacional». 

 

Nuria Rodríguez Ortega

Nuria Rodríguez Ortega es Doctora en Historia del Arte por la Universidad de Málaga y Especialista en Humanidades Digitales por la Universidad de Castilla La Mancha. Actualmente, ejerce como profesora titular en la Universidad de Málaga, donde Dirige el Departamento de Historia del Arte desde el año 2009. En los últimos años, ha complementado esta actividad con su cargo de Subdirectora del Museo del Patrimonio Municipal de Málaga (2007-febrero de 2013). Sus dos líneas de investigación principales son los procesos y condiciones de producción del conocimiento artístico, especialmente su dimensión textológica y lingüística; y la convergencia entre lenguajes computacionales, medio digital e Historia del Arte. Desde el año 2006, dirige el proyecto de I+D ATENEA (www.proyectoatenea.es), comprometido con el desarrollo de un corpus informatizado de textos teórico-artísticos y en su explotación lingüístico-semántica. También investiga sobre el modo como la cultura digital está reformulando los procesos de distribución, producción, consumo y acceso a la cultura artística, proceso en el que las instituciones museísticas desempeñan un papel capital. En este sentido, analiza estos cambios desde el punto de vista de la museología crítica y poscrítica. Sobre la temática cultura digital, patrimonio e historia del arte ha impartido conferencias en universidades e instituciones nacionales e internacionales, entre las que pueden reseñarse el Getty Research Institute, el King’s College de Londres, la Universidad de Ferrara, la Universidad Ca'Foscari de Venecia, la Universidad de Roma Tre o la Universidad de La Sapienza. Asimismo, es comunicante habitual de la Annual Conference on Digital Humanities, organizada por el ADHO (Alliance of Digital Humanities Organizations). Entre sus trabajos relacionados con este tema destacan: Teoría y literatura artística en la sociedad digital. Construcción y aplicabilidad de colecciones textuales informatizadas (Gijón, Trea, 2009); «La cultura histórico-artística y la Historia del Arte en la sociedad digital. Una reflexión crítica sobre los modos de hacer Historia del Arte en un nuevo contexto» (Museo y Territorio, 2010); “Discursos y narrativas digitales desde la perspectiva de la museología crítica” (Museo y Territorio, 2011),  «Mediación digital en los procesos de recepción, construcción e interpretación de la herencia cultural» (Universidad de Valencia, 2003); y «El museo y su problematización digital: epistemologías en transición» (Universitat Oberta de Catalunya, 2013).Recientemente ha coeditado junto con Murtha Baca y Anne Helmreich un doble número especial de la revista norteamericana Visual Resources cuyo tema específico es Digital Art History. Ha dirigido numerosos seminarios dedicados a esta temática: El patrimonio histórico-artístico e Internet: perspectivas de futuro (Universidad de Málaga y Museo del Patrimonio Municipal, 2008) ; Documentación del patrimonio histórico-artístico: del inventario de bienes a la web semantica (Universidad de Málaga y Museo del Patrimonio Municipal, 2010) ; International Workshop Digital Art History: challenges, tools, practical solutions (Universidad de Málaga y Getty Research Insitute, 2011); Culturas, prácticas y conocimientos artísticos en la sociedad digital (Curso de verano de la Universidad de Málaga, julio de 2012); Digital Art History: challenges, tools, practical solutions II part (Getty Research Institute y Universidad de Málaga, marzo de 2013).

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